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| Cada 17 de mayo, Cuba celebra el Día del Campesino. Foto: Tomada de ACN |
Por: Lien Martí
Cada 17 de mayo, Cuba celebra el Día del Campesino, una fecha que recuerda la promulgación de la Ley de Reforma Agraria de 1959, cuando la tierra fue entregada a quienes la trabajaban. Este acontecimiento marcó un giro histórico en la vida rural y consolidó el papel del campesinado como sostén de la nación. Más de seis décadas después, el compromiso de los agricultores pequeños y medianos sigue siendo esencial para garantizar la alimentación del pueblo.
El campesinado cubano no solo produce alimentos, sino que también sostiene la vida social de las comunidades rurales. Sus cooperativas y asociaciones son espacios de solidaridad, donde se comparten experiencias, se transmiten saberes y se fortalecen valores de unidad y resistencia. En cada finca y en cada parcela, el trabajo campesino se convierte en un acto de amor por la tierra y de responsabilidad hacia la sociedad.
En estos tiempos complejos para Cuba, marcados por limitaciones económicas, dificultades en el acceso a insumos y los efectos del cambio climático, el papel del campesinado adquiere una relevancia aún mayor. Son ellos quienes, con creatividad y esfuerzo colectivo, buscan alternativas para mantener la producción, garantizar la soberanía alimentaria y sostener la vida cotidiana del pueblo. Su capacidad de enfrentar adversidades con trabajo constante y soluciones prácticas convierte al sector en un pilar fundamental de la resistencia nacional.
Los campesinos aportan de manera decisiva a la producción de viandas, hortalizas, granos y carne, además de garantizar suministros a instituciones sociales como hospitales y escuelas. Su labor diaria se traduce en la sustitución de importaciones, el fortalecimiento de renglones exportables y la diversificación de la dieta nacional. Pero más allá de las cifras, lo que distingue al campesinado es su compromiso social: asegurar que cada familia cubana tenga alimentos en su mesa, incluso en medio de las dificultades.
El Día del Campesino no es solo una celebración, sino un reconocimiento al sacrificio y la constancia de quienes, con amor por la tierra, aseguran que la mesa de cada cubano tenga alimentos. En tiempos de desafíos, el campesinado reafirma su compromiso con la patria y con el pueblo, demostrando que la soberanía alimentaria se construye con trabajo, unidad y esperanza compartida.
