Por: Nuria Barbosa León Fotos: Cortesía de los entrevistados.
La acción ocurrió en la calle Márquez González e/ Zanja y Salud, y la tarde se cubrió de canciones, rifa, juegos de participación y donaciones, como una manera de aliviar las tensiones de los momentos actuales causadas por las injustas medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos.
La actuación de niños y aficionados de la Casa de la Cultura Joseito Fernández, alegró la tarde calurosa del populoso barrio de Pueblo Nuevo, donde se dieron cita unos 200 ancianos de la comunidad que reconocen en el proyecto una vía para aliviar las dificultades de la coyuntura actual.
La actividad recibió la asistencia desde México del programa comunitario Pasos con Amor (Loving Step), en un intercambio solidario con los pobladores centrohabaneros, quienes expresaron su agradecimiento por el gesto de traer artículos y brindar un almuerzo.
El proyecto mexicano funciona hace 15 años en la isla de Cozumel y uno de sus promotores es el comerciante Fernando Segovia, quien comentó que este tipo de gesto lo realizan varias veces en el año beneficiando a pobladores de comunidades vulnerables mexicanas como la etnia maya y los campesinos.
«Generalmente obsequian artículos de primera necesidad como vestuario, zapatos y alimentos», aseguró el coordinador de la ayuda, pero esta vez vinieron a Cuba porque conocen de la situación que atraviesa la isla caribeña, con los cortes de energía, la carestía de los alimentos, el abasto de agua y la recogida de los desechos sólidos.
Añadió que la donación traída viene de manos de personas de buena voluntad que donan sus propias pertenencias como el caso de la niña de 11 años, Frida, que envío juguetes, accesorios para el cabello y útiles escolares para los infantes cubanos.
También donaron amigos mexicanos y de Estados Unidos como Jim Connolly, Tammy, Cynthony, Steve y Dave, con sumas de dinero para la compra de alimentos para ofrecer en la actividad.
El atleta retirado, José Luis Bos, fundador del proyecto cubano dijo sentirse muy agradecido con el envío y lo calificó de hecho humanitario, para el pueblo cubano que viene desde los sentimientos más profundos de personas que comparten lo que tienen.
Alegría, esparcimiento y relajación reinaron en un ambiente cultural sano, que estuvo matizado también por los juegos callejeros del pon, la pañoleta, las carreras y el béisbol, protagonizados por niños de la localidad.
El mensaje de otro encuentro y el agradecimiento eterno, fueron las expresiones de los asistentes, quienes pidieron repetir la actividad en otro momento del año.
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