Cuba en Francia 1938: histórica participación mundialista de los Leones del Caribe

En el estadio Toulouse, el 5 de junio de 1938, el capitán de la selección cubana de fútbol, Manuel Chorens (izq.), intercambia banderines con su homólogo rumano, Gheorghe Rasinaru, antes del inicio del partido de la ronda preliminar de la Copa Mundial . El encuentro terminó en empate 3-3. Foto: página oficial de la FIFA

Por: Aynelis Sánchez Martínez


La Copa Mundial de Fútbol 2026 se celebrará en menos de un mes y, como cada edición desde 1930, el certamen despierta recuerdos de historias que han marcado a generaciones de aficionados. Entre ellas, destaca la participación de Cuba en la Copa Mundial de 1938, hecho que permanece como única presencia de una selección caribeña en estos torneos.

En aquel contexto, el mundo se encontraba al borde de la II Guerra Mundial y la FIFA decidió otorgar la sede a Francia, rompiendo la alternancia entre Europa y América. La decisión provocó que selecciones como El Salvador, México y Estados Unidos desistieran de participar en la fase de clasificación. Costa Rica y Guayana Neerlandesa fueron seleccionadas junto a Cuba para definir al representante regional, pero problemas económicos impidieron su presencia. Así, Cuba accedió directamente a la máxima cita apenas ocho años después del debut oficial de su selección nacional.

El viaje de los “Leones del Caribe”

La selección cubana, dirigida por José Tapia, emprendió un viaje de 15 días en el USS Orizaba desde La Habana hasta Toulouse, vía Nueva York. El plantel estaba integrado por 15 jugadores, la mayoría oriundos de la capital, a diferencia de los otros equipos que contaban con 20 futbolistas.

El delantero Juan Tunas, figura emblemática del conjunto, relató años después: “Aprendí a jugar en las plazas de La Habana con los marineros”. También señaló: “Éramos un equipo de amigos que nunca habíamos salido de Cuba”. Durante la travesía, Tunas sufrió mareos y abrió la escotilla de su camarote para tomar aire fresco, sin saber que estaba bajo el nivel del agua. El camarote se inundó, convirtiéndose en una anécdota que acompañó la histórica expedición.

Debut frente a Rumania

El 5 de junio de 1938, la selección antillana debuto en el Stade Chapou de Toulouse frente a Rumania en los octavos de final. El encuentro sorprendió al público cuando los isleños remontaron un marcador adverso con goles de Héctor Socorro y José Magriña. Sin embargo, el rival empató en los minutos finales.

En la prórroga, Socorro devolvió la ventaja a Cuba, pero Rumania volvió a igualar. En aquella época no existían definiciones por penales, por lo que se programó un segundo partido el 9 de junio en la misma sede.
Cuba gana el  partido de desempate   2-1 frente a Rumania. Foto: página oficial de la FIFA

La primera victoria mundialista


En el encuentro de desempate, más de 7.000 espectadores presenciaron un hecho singular: el portero Benito Carvajales cedió su puesto a Juan Ayra tras recibir una oferta para comentar el partido en la radio cubana. “El deber me llama”, expresó Carvajales al técnico Tapia.

La transmisión resultó memorable, mientras en el campo Cuba lograba su primera y única victoria en una Copa Mundial. Los goles de Socorro y Tomás Fernández sellaron el triunfo por 2-1, clasificando a los “Leones del Caribe” a los cuartos de final. El diario italiano La Stampa destacó: “Los cubanos salieron a jugar de otra manera en la segunda mitad y el partido cambió por completo. Tuvieron varias oportunidades de gol y el resultado fue merecido”.
Suecia juega los cuartos de final contra Cuba en la Copa Mundial de 1938 en Francia y gana el partido 8-0. Foto: Foto: página oficial de la FIFA

El desafío contra Suecia


En cuartos de final, Cuba enfrentó a Suecia en el estadio Font Carrée de Antibes. El rival había avanzado sin jugar tras la incomparecencia de Austria, mientras que los cubanos acumulaban 210 minutos disputados con una plantilla reducida.

El partido estuvo marcado por la lluvia, un factor inesperado para los antillanos. Juan Tunas recordó: “Antes del partido, éramos los favoritos por nuestro estilo de juego. Pero eso sin tener en cuenta un factor inesperado: la lluvia, que inundó la cancha. No estábamos acostumbrados y resbalamos mucho. Terminamos perdiendo 8-0”.

Balance de la participación cubana y el legado histórico en estos certamen


A pesar de la derrota, la Mayor de las Antillanas cerró su participación con orgullo. El equipo regresó en el Queen Mary rumbo a Nueva York con un balance de tres puntos, producto de una victoria, un empate y una derrota. Marcó cinco goles y recibió 12, con Héctor Socorro como máximo anotador con tres tantos.

El desempeño permitió a Cuba finalizar en el séptimo puesto, por delante de la anfitriona Francia, que ocupó la octava posición. Este resultado sigue siendo el mejor alcanzado por una selección caribeña en la historia de la Copa Mundial de Fútbol.

La participación de Cuba en Francia 1938 dejó un legado que trasciende generaciones. Fue la primera selección caribeña en disputar el torneo y alcanzó una victoria que aún se recuerda como símbolo de perseverancia.

El relato de Juan Tunas y las actuaciones de jugadores como Héctor Socorro y Tomás Fernández forman parte de la memoria colectiva del fútbol cubano. A menos de un mes de la Copa Mundial 2026, la historia de los “Leones del Caribe” en 1938 se mantiene como referencia obligada para comprender la presencia de Cuba en el escenario internacional.

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