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Por: María Karla Fernández Mustelier
Los Bancos de Sangre de la capital atraviesan momentos complejas debido a la preocupante ausencia de donaciones voluntarias, una situación que pone en jaque la respuesta oportuna del sistema de salud ante emergencias, cirugías programadas y tratamientos de enfermedades crónicas.
Entre los factores que explican esta baja, especialistas señalan el relajamiento de la cultura solidaria pospandemia, mitos infundados sobre el proceso de donación y el temor infundado a molestias físicas. A ello se suma la falta de campañas masivas sostenidas en ciertos períodos, así como el ritmo acelerado de vida que posterga acciones altruistas.
La escasez de reservas sanguíneas obliga a priorizar casos extremos, retrasar intervenciones quirúrgicas no urgentes y generar incertidumbre en pacientes oncológicos, personas con anemias severas, víctimas de accidentes de tránsito y el programa materno infantil es uno de los más afectados. Cada unidad de sangre puede beneficiar hasta tres enfermos.
Donar sangre es mucho más que un acto médico: es un tejido invisible que conecta a un desconocido con la esperanza. Detrás de cada bolsa hay una madre que podrá ver crecer a sus hijos, un obrero que vuelve al trabajo, un niño que recupera su sonrisa. La donación voluntaria y habitual garantiza que nadie quede desamparado cuando más lo necesita.
Yuleydi Rodríguez Especialista en Medicina General Integral y Hematología ofrece detalles en el siguiente audio: