José Martí, con todos y para todos

José Martí. Foto tomada del sitio web del periódico Adelante.

Por: Lenay Barceló Soto

Era el 28 de enero de 1853 y nacía en la entonces casita ubicada en la calle de Paula Número 41 el más grande pensador de todos los tiempos en Cuba, el Apóstol, José Martí. 

Cuenta Ramón Guerra, museólogo de esa edificación ubicada en el municipio La Habana Vieja, que sus primeros años transcurrieron en un entorno familiar muy hermoso, a partir de la convivencia con sus primos y posteriormente sus hermanas. 

Afirma el experto que a medida que la familia crecía y en dependencia de los trabajos del padre como celador de barrio, debieron mudarse a varios lugares en la capital, principalmente en los actuales territorios de La Habana Vieja y Centro Habana.

Al culminar el sexto grado, doña Leonor Pérez Cabrera logró que Martí entrara en la escuela de Rafael María de Mendive, quien vio tanto potencial y talento en él que le pagó sus estudios de segunda enseñanza. 

Desde edades tan tempranas como la adolescencia Martí sintió suya la responsabilidad de denunciar y combatir los males que aquejaban al país en manos de los españoles y de realzar el amor patrio, posición política que lo acompañó durante toda su vida.

Con el inicio de la guerra en 1868, se caldearon los ánimos en la urbe. Para entonces Martí apoyaba a los laborantes, nombre dado a los conspiradores contra el régimen colonial español, con quienes estuvo en contacto, pues pertenecían al ambiente en que se desenvolvió junto al maestro Mendive. 

Sus fuertes ideas independentistas lo llevaron a ser condenado a seis años de cárcel y trabajos forzados en las canteras de San Lázaro. Explica el museólogo que, debido a los esfuerzos de los padres, solo cumplió un año de reclusión, luego fue enviado a la otrora Isla de Pinos y más tarde desterrado a España, donde logró terminar los estudios.

En su corta vida, son innumerables los momentos donde él refleja su amor a la Patria y su nacionalismo. En este sentido, puede mencionarse que el 19 de enero de 1869, a los 16 años, lanza con su amigo Fermín Valdés Domínguez el diario El Diablo Cojuelo, en el cual fustiga el sistema colonial y milita a favor de la soberanía de Cuba. 

Durante su exilio en España, también muestra su postura independentista. En Madrid, publica en 1871 Castillo y El presidio político en Cuba contra el sistema colonial y la opresión de la cual es víctima el pueblo cubano. En 1872, da a conocer ¡27 de noviembre!, una oda a la memoria de los ocho estudiantes de Medicina fusilados por el ejército español.

Tras su paso por países de nuestra América como México, Guatemala, Venezuela, Argentina, Uruguay y otros, el Héroe Nacional se ve marcado por la suerte de los pueblos indígenas, la "raza" y sus terribles condiciones de vida. Entonces desde el periodismo toma su defensa y publica Patria y Libertad, texto en el que denuncia las discriminaciones de las cuales son víctimas los pueblos de la región. 

Más tarde, el 19 de diciembre de 1889, pronuncia en Washington su famoso discurso Madre América ante los representantes de 18 gobiernos latinoamericanos. Se trata de un vibrante llamado a liberar la última patria americana encadenada por el colonialismo español.

Los sentimientos de nacionalismo e independencia de Cuba, presentes siempre en Martí, toman fuerza a partir de la firma del Pacto de Zanjón en 1878 entre los rebeldes cubanos y España, es entonces que el Apóstol decide retornar a la mayor de las Antillas, convencido de que su suerte está ligada a la de su Patria. 

El 3 de enero de 1880 desembarca en Nueva York y establece lazos con los líderes independentistas cubanos, con el fin de preparar la Guerra Necesaria. 

Tras su labor como líder y aglutinador de los cubanos en el exilio, el 10 de abril es nombrado delegado del Partido Revolucionario Cubano. En ese momento declara que la consigna es la unión entre todos los clubes patrióticos y el objetivo público es conseguir la soberanía plena de Cuba y Puerto Rico.

Asegura el profesor, ensayista e investigador francés, Salim Lamrani, que el 30 de enero abandona Nueva York a bordo del vapor Athos rumbo a la República Dominicana, para reunirse con Máximo Gómez. De común acuerdo deciden fijar la fecha de la sublevación general contra España para el 24 de febrero de 1895. 

El 11 de abril de 1895 desembarca en Playitas, cerca de Cajobabo, en la parte oriental de la Isla. Unos días después, el 15 de abril, los principales jefes independentistas deciden nombrarlo mayor general del Ejército Libertador.

El 19 de mayo de 1895 Martí cae en el campo de batalla, durante un enfrentamiento con las tropas españolas en Dos Ríos, cerca de Palma Soriano. Fue entonces que el Héroe Nacional no murió, dejó para siempre su impronta en cada cubano. 

Ese patriota digno y de talla universal nacerá cada 28 de enero en los hijos de esta tierra, en esos que luchan por la justicia, la verdad, el culto al desarrollo pleno del hombre y la fidelidad a Cuba y su libertad.

YER

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