La brevedad eterna

Fotos tomadas de Internet. 

La escena del jardín de Roundhay, grabada el 14 de octubre de 1888, de solo 1.66 segundos de duración, es considerada la primera creación fílmica de la historia, convirtiendo a Luis Le Prince en el auténtico padre del cine.

Por: Sender Escobar

El cine, benjamín y más completo de las artes, ha constituido la invención perfecta para hacer cualquier realidad escrita o soñada, una imagen en movimiento sincretizada con el sonido, como si fuese la vida real.

Qué más decir y cómo hacerlo, para los cineastas, ha sido uno de los retos creativos más complicados, mientras las películas evolucionaban del mutismo a lo sonoro y del blanco y negro al color.

El verdadero origen del cine y su creación es una de las cuestiones que no ha escapado de la polémica. Si bien se adjudica a los hermanos Lumière, la creación del cinematógrafo y su difusión por todo el mundo, Edison también tiene su cota de mérito por el kinetoscopio. Otro de los múltiples inventos del genio norteamericano capaces de perpetuar la imagen más allá de lo fijo.

Sin embargo, años antes de que fuesen patentados el cinematógrafo y el kinetoscopio, un francés iniciaría la historia del séptimo arte, gracias a su contribución la fotografía e inventos que posibilitaron vivir en una cápsula de ilusiones llamada cine. Luis Le Price era su nombre.

Le Prince creció en el estudio de un amigo de su padre: Luis Daguerre, el creador del daguerrotipo, por lo cual la fotografía y la química para el niño serían dos pasiones que le permitieron crear, luego de muchos años de trabajo, una máquina capaz de registrar imágenes en movimiento.

La escena del jardín de Roundhay, el 14 de octubre de 1888 de solo 1.66 segundos de duración, fue el resultado luego de varios experimentos, la que es considerada la primera grabación fílmica de la historia, convirtiéndolo en el auténtico padre del cine.

Alfred Hichtcock. 
Aunque luego del éxito de Le Prince y unas pocas exhibiciones privadas, al conseguir grabar esta secuencia de imágenes en La escena del jardín de Roundhay y El Puente de Leeds, le seguirían una serie de fatalidades dignas de una película de Alfred Hichtcock.

Solo 10 días más tarde de la filmación del corto, Sara Whitley, suegra de Le Prince y figurante en la breve escena, fallecería. 

Le Prince deseaba que el mundo conociese el éxito de su trabajo. Con el objetivo de mostrar lo conseguido, desde la ciudad de Dijón, en Francia, abordó un tren rumbo a París, después viajaría a Londres para continuar hacia los Estados Unidos de América. Su hermano sería la última persona en verlo con vida.

Aquella tarde de septiembre de 1890, Le Prince desapareció sin que se tuviese certeza alguna de su paradero. A pesar de la rigurosa investigación, ni siquiera el equipaje del inventor fue encontrado.

Las especulaciones apuntaton sobre un posible asesinato cometido por su hermano, Albert, para cobrar la herencia de la madre de ambos; la responsabilidad de Thomas Alba Edison feroz competidor en asunto de inventos y patentes; o un suicidio minuciosamente calculado, fueron parte de las diferentes teorías lanzadas sin que la verdad pudiera ser conocida.

Luego de ocho años de la desaparición de Le Prince, su hijo Adolph enfrentaría a Edison en un litigio sobre la patente de creación de la máquina que posibilitó que las imágenes cobraran vida. El tribunal emitió su veredicto en favor de Edison, aunque años más tarde sería revocada la sentencia y se favorecería a la familia Le Prince.

En 1900, dos años después de darse a conocer el dictamen que benefició al inventor norteamericano, Adolph Le Prince fue ultimado en New York en otro misterioso crimen, en el cual las sospechas recayeron nuevamente sobre Edison.

          Hermanos Lumière. 
A pesar de los oscuros hechos que rodearon a Le Prince y su familia, el cine comenzaba a ser una atractiva novedad en Europa y América. Para difundir el cinematógrafo, el francés Gabriel Veyré representante de los hermanos Lumière viajó por Estados Unidos y México, exhibiendo los filmes producidos por sus representados y como parte del contrato donde llegara, filmaba cortos de la cotidianidad de las ciudades donde el cinematógrafo llegó para formar parte indisoluble de la historia humana.

La Habana fue una de las ciudades escogidas por los Lumiere para que Veyré trajera el cinematógrafo. Curiosamente cuando los hermanos se encontraban realizando grabaciones de prueba, uno de las secuencias que registraron fue el número de la pareja de cómicos más populares del momento en Francia: el payaso Fottit y Monseniur Chocolat.

Monseniur Chocolat, de nombre Rafael Padilla, nació como esclavo en la capital de Cuba y fue llevado al País Vasco en España siendo un adolescente. Luego escaparía a Francia donde se convertiría en un popular artista, hecho que no pasó desapercibido para los Lumiére.

Gabriel Veyré llegó a La Habana el 15 de enero de 1897 y ocho días más tarde, en el Paseo del Prado número 126, a 50 centavos la entrada para adultos y 20 centavos niños y militares, segú registró el Diario de La Marina, proyectó cuatro cortos: El sombrero cómico; El regador y el muchacho; El tren y Partida de cartas.

En los habaneros y españoles que residían en la capital, la expectación e interés generado por apreciar las imágenes fue tal que de enero, cuando iniciaron las funciones públicas, a marzo, donde se detuvo la exhibición producto de un incendio que destruyó parte del local y el mobiliario, Veyré recaudó 20 mil pesos de aquellas funciones que iniciaban a las 18:30 (hora local) y culminaban a las 23:30 (hora local).

Pero Veyré también dejó registro de su estancia en la ciudad al grabar el 7 de febrero 1897, Simulacro de Incendio, el primer filme realizado en Cuba, con un minuto de duración, el quehacer del cuerpo de bomberos de La Habana.

Sobre la estancia en Cuba contaría a su madre en una carta:

"(…) Después de una semana de lluvias y tempestades, el tiempo se ha puesto hermoso. Hay un sol reverberante todo el día y las noches tibias dan deseos  de dormir fuera (…). En cuanto a los negocios, no van mal (…). Qué lástima que esto sea en tiempos de guerra. El país está casi arruinado y si hubiera venido antes de la guerra, ¡hubiera podido ganar casi mil francos diarios! No obstante, creo que cuando abandone el país, llevaré algunas pequeñas economías".

A pesar de la partida de Veyré poco tiempo después, en Cuba quedó el interés por la creación fílmica. Desde la ficción y el documental, directores como Enrique Díaz Quesada y Ramón Peón, marcarían con su creatividad el lenguaje criollo en los trabajos realizados, donde los primeros años del cine producido en Cuba, con matices bucólicos y costumbristas, construirían poco a poco, desde el silencio hasta el sonido, el camino de la cinematografía nacional hacia la brevedad eterna.

Fuentes:

https://educomunicacion.es/cineyeducacion/figuras_le_prince.htm
https://www.lavanguardia.com/cultura/20170408/421520826889/desconocida-historia-louis-le-prince-inventor-cine.html?facet=amp
https://www.muycomputer.com/2015/10/14/la-escena-del-jardin-de-roundhay/amp/
http://cubacubanoscubania.blogspot.com/2013/06/la-primera-pelicula-cubana-1897.html?m=1
https://www.fotosdlahabana.com/la-1ra-vez-del-cine-en-la-habana/amp/
https://www.cubahora.cu/historia/de-cuando-el-cine-se-adueno-de-la-habana
https://www.elmundo.es/cronica/2016/12/01/583870ffca47411f4d8b45c8.html

YER 

2 Comentarios

  1. Mi amigo Sender Escobar, cada vez te superas un poquito más. Saludos desde México hermano mío.

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  2. Romeo el que no escribe15 de octubre de 2022, 21:50

    Gracias Sender. Un abrazo fraterno desde México

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