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| Foto: Lázaro Pérez Barcelona |
Autor:Lázaro Pérez Barcelona
En La Habana el movimiento sindical está encabezada por mujeres, si se tiene en cuenta que de 17 organizaciones provinciales 10 están dirigidas por féminas.
Sectores como el de
la construcción, en el que la mayoría de sus trabajadores son hombres, está
representado, no obstante, por una mujer como su secretaria general, por no
sumar al resto de su equipo de dirección provincial donde también es mayoría el
encargo femenino.
La mujer, dentro
del sistema político derrotado por la Revolución Cubana, se tenía como un
objeto de placer sexual, criada doméstica, administradora hogareña en el caso
de la media y alta burguesía o como un ser inferior incapaz de conducir un
vehículo con la misma destreza que los hombres, por solo mencionar un tópico
que aún en el siglo XXI y a 56 años de transformaciones sociales, está presente
en el pensamiento de no pocos varones.
Es cierto que en
épocas anteriores muchas mujeres se destacaron por sus valores intelectuales,
carácter, capacidades para ocupar lugares importantes en cualquier actividad
humana, pero constituían minorías e incluso, tuvieron que luchar contra la
furia de la discriminación de los hombres incluidos los de sus propios
familiares.
Así que contadas
fueron aquellas que brillaron por sus dotes personales, que fueran igualmente aceptadas
en cualquier esfera de la vida y no tuvieran que sufrir el crimen del
ostracismo por su condición sexual.
Las ideas
socialistas que vieron la luz a mediados del siglo XIX, iniciaron el largo peregrinar
por destruir barreras machistas, e incluso actitudes auto discriminatorias, enraizadas
estas por costumbre social.
No es de extrañar
pues que sobre la base de las luchas por la igualdad de la mujer, la reivindicación
social fuera retomada por el triunfante sistema político que comenzó a
construirse a partir del año 1959, promovida y organizada por la fundadora de
la Federación de Mujeres Cubanas Vilma Espín Guillois, incansable luchadora por
los derechos de la mujer dentro y fuera de las fronteras geográficas.
Las secretarias
generales de sindicatos como el de Industrias y las Comunicaciones, donde del
mismo modo la mayoría de sus trabajadores son hombres, conducen el sector con
la competencia requerida y la estimable aceptación de los afiliados, además de
recibir el reconocimiento por alcanzar resultados loables en el desempeño de su
responsabilidad.
Estas 10 dirigentes
sindicales habaneras también son madres, esposas, hijas, hermanas, estudiosas.
Militan en otras organizaciones que les demanda de su participación, y pueden
con todo, con igual energía y firmeza que las de sus pares hombres, o quizá
superior.
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