martes, 18 de noviembre de 2014

Habrá una recuperación de las concepciones de los pueblos originarios



El señor Juan León Alvarado, embajador de Guatemala en La Habana se enorgullece de ser maya quiché

Autor: Eduardo González García

Lo pronostica Juan León Alvarado, embajador de Guatemala en Cuba, quien expuso sobre el pasado y presente del pueblo maya, durante el festival Love In, coincidiendo con el aniversario 495 de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana.


El excelentísimo señor Juan León Alvarado, embajador de Guatemala en Cuba, expuso  su trabajo titulado Pasado y presente del pueblo maya de Guatemala, durante la séptima edición del festival Love In, que tuvo lugar, este fin de semana, en el complejo Morro–Cabaña, coincidiendo con el aniversario 495 de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana.

Alvarado, quien se enorgullece de ser maya quiché y es un dedicado estudioso de su cultura, hizo una síntesis del legado de la milenaria civilización maya, que ocupó una vasta región, desde el sur-sureste de México, hasta lo que hoy son Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador.

“Los mayas —dijo—, realizaron estudios del tiempo y del espacio que siguen sorprendiendo a los científicos”.

Conocían la periodicidad de los eclipses e inscribieron en monumentos de piedra fórmulas para predecir los eclipses solares y la salida heliaca de Venus. Algunas de sus observaciones son bien conocidas, como la del eclipse lunar del 15 de febrero de 3379 a.n.e.

Muchos de sus edificios fueron construidos con el propósito de observar y de escenificar fenómenos celestes en La Tierra, como El Castillo de Chichén Itzá, donde se observa el descenso de Kukulkán, serpiente formada por las sombras que se crean en los vértices del edificio durante los solsticios. Las cuatro escaleras del castillo suman 365 peldaños, los días del año. En el Códice Dresde y en numerosas estelas se encuentran los cálculos de los ciclos lunar, solar, venusiano y las tablas de periodicidad de los eclipses.

“El calendario solar maya es más preciso que el que gregoriano”, enfatizó el embajador.

Los Mayas hicieron cálculos exactos de los períodos sinódicos1 de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Calcularon con exactitud los períodos de La Luna y El Sol y de estrellas como Las Pléyades, a las que llamaban Tzab-ek, y de las cuales creían que eran originarios. El Tzol'kin, de 260 días, esta basado en el ciclo de 26,000 años de este grupo.

La agricultura maya fue la base de su civilización: cultivaron maíz (ixim), frijoles (kinaq’), calabazas (lek), chiles (ik), tomates, yuca, algodón, cacao (kakau), y varias especies de árboles frutales.

La mayoría de sus ciudades, tanto del período preclásico como del clásico, usaban la agricultura intensiva, valiéndose de terrazas, rellenas de los lodos de los bajos, que eran muy fértiles, y usaron el drenaje de los bajos, canales de irrigación, cultivo de árboles, uso de árboles como el guisquil (Leucaena leucocephala), y otras substancias como abono para nitrogenar la tierra y, en menor escala, la tala y quema.

Se afirma que la arquitectura maya es la más rica del Nuevo Mundo, debido a la complejidad y variedad de medios de expresión. Estructuras gigantescas de piedra caliza, cubiertas de estuco, fueron su sello. Los edificios eran adornados con mascarones y cresterías talladas en piedra y estuco y, generalmente, pintados de rojo.

EL sistema de escritura maya es mixto y fue usado, aproximadamente, desde 200 a.n.e. hasta 900 d.n.e. en su forma monumental (primera línea), y desde 1300 a 1500 d.n.e., en su forma cursiva (segunda línea).

Los mayas le rindieron y le rinden tributo a la naturaleza y al cosmos. Aunque  algunos historiadores les llaman politeístas (adoración a muchos dioses), lo que los mayas hacen, en realidad, es agradecer a todos elementos naturales por darles la vida y la salud. Agradecen al agua, a la lluvia, a las piedras, a la tierra, a las plantas, al Sol, a la Luna, al viento; les hablan a sus muertos y a sus ancestros; hacen ofrendas a la mujer, a los animales…

En la visión y filosofía maya, el equilibrio y la armonía son los que rigen la vida. En su cosmovisión, no existe lo absoluto, es decir, existe lo positivo y lo negativo, al mismo tiempo. Para el desarrollo debe existir forzosamente la parte contraria como, por ejemplo: existen juntos la vida y la muerte, la alegría y el sufrimiento; la alegría y la tristeza.

Para ellos, la vida social y de la naturaleza son cíclicas y se manifiestan en espiral, no de forma lineal.

El sistema matemático maya es vigesimal. Está inspirado en la persona, pues los dedos de las extremidades superiores e inferiores suman 20.

Los mayas han contribuido enormemente en el desarrollo de la humanidad y sobre el conocimiento. Su máximo aporte es la invención del “cero” que actualmente es utilizado en toda la ciencia.

Concluyó Alvarado que la civilización maya no ha desaparecido, ha seguido existiendo, paralelamente a la cultura europea impuesta por la ocupación colonial, y está en un proceso de recuperación.

El diplomático manifestó su seguridad en que, en este nuevo ciclo maya de cinco mil 200 años, que comenzó el 21 de diciembre de 2012, habrá una recuperación de las concepciones de los pueblos originarios, incluso en la economía, ya que el sistema económico vigente en gran parte del mundo ha tenido fracasos y no ha sido capaz de resolver los problemas de la humanidad.

En la charla sobre la cultura maya, la multipremiada escultora, pintora y escritora Thelvia Marín disertó acerca de la cosmogénesis de las culturas mesoamericanas y propuso un proyecto completo para erigir, en Guatemala, una escultura en honor de la Pacha Mama, la Madre Tierra.

La obra debe ser realizada por un grupo multinacional de artistas y colaboradores cuyo núcleo inicial se formó en la propia sala de conferencias.

La escultura debe ser fundida en bronce, y se propone recolectar el material mediante donaciones populares.

El Festival Love In se creó hace ocho años, con una proyección por la paz y el cuidado del medio ecológico.

Es un espacio para el intercambio de conocimientos y una demostración del quehacer de los grupos comunitarios en Cuba.

Esta séptima edición fue dedicada a las culturas vivas y el público participante pudo disfrutar de dos jornadas con diversas y variadas opciones, tales como conciertos, descargas, música electrónica, masajes, meditación, lecturas poéticas, performances, orfebrería, tatuajes en vivo, cine, artesanía, fotografía, instalaciones y charlas sobre interesantes temas.


1 Sinódico. De una conjunción de astros o relativo a ella: eclíptica sinódica.

© Espasa Calpe, S.A.

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