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| La disciplina social resulta vital para el éxito de los planes de contingencia. Foto tomada del sitio web del periódico Adelante. |
Por: María Karla Fernández Mustelier
La temporada ciclónica, que inició en el mes de junio y culminará el 30 de noviembre, exige prevención extrema en todo el archipiélago, por lo que las medidas de precaución garantizan la seguridad de hogares e infraestructuras ante el impacto de la naturaleza.
La disciplina social resulta vital para el éxito de los planes de contingencia. Ellos incluyen la limpieza de techos y tragantes, que mitigan los daños por inundaciones; la poda de árboles, la cual evita accidentes graves, y la organización colectiva, que reduce riesgos ante vientos fuertes o lluvias intensas sobre la Isla.
El acceso a noticias fidedignas es necesario en cada etapa. Los partes del Instituto de Meteorología guían la actuación de los ciudadanos. La radio y la televisión cumplen un rol estratégico para la alerta temprana, de ahí que la vigilancia constante salva vidas ante eventos hidrometeorológicos.
Cada núcleo familiar alista sus recursos de supervivencia, pues los documentos y las medicinas necesitan una protección especial. El cumplimiento estricto de las orientaciones de la Defensa Civil evitan, además, pérdidas humanas, mientras que la responsabilidad individual define la respuesta del pueblo cubano ante el riesgo.
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