Potencian la cooperación italiano-cubana con la apertura de un Coworking en Centro Habana

La capital cubana se prepara para estrenar un espacio.

Por: María Karla Fernández Mustelier

En el céntrico cruce de Avenida de Italia y Blanco, la capital cubana se prepara para estrenar un espacio que marcará un hito en la apuesta por la economía digital. Se trata del nuevo Centro de Coworking, ubicado en el edificio históricamente restaurado del número 115, cuya inauguración está próxima a realizarse como parte de un ambicioso plan de rehabilitación urbana integral impulsado desde la cooperación internacional.

La Empresa Mixta BioCubaCafé S. A. se ha sumado a esta iniciativa, demostrando una vez más el compromiso del sector empresarial cubano con la modernización y la apertura a nuevos modelos de gestión. El espacio, concebido como punto de encuentro para emprendedores, nómadas digitales, empresas locales y firmas italianas interesadas en establecerse en la Isla, dotará a la zona de una infraestructura tecnológica de primer nivel capaz de atraer inversiones y turismo de calidad.

Esta obra es el primer paso visible de una estrategia mucho más amplia. El plan integral de Avenida Italia, financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia a través de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) –sede La Habana– y ejecutado por UnionCamere Piemonte en conjunto con el Gobierno de La Habana y la Asamblea Municipal del Poder Popular Centro Habana, no se detiene en el coworking. La intervención busca recuperar el valor añadido de la marca Cuba, asentando las bases de un crecimiento basado en la economía circular y la innovación digital.

El proyecto incluye, además, un museo virtual dedicado al bosque y sus productos, un restaurante con espacios de venta de productos locales y un parque en homenaje al escritor Italiano Calvino, que funcionará como área comunitaria de encuentro para vecinos y visitantes. Todas estas acciones persiguen un doble objetivo: rehabilitar el patrimonio construido y generar un ecosistema económico sostenible, guiado por los principios de trazabilidad, calidad, equidad y valorización de los productos autóctonos.

Desde las instituciones cubanas se valora este proyecto como un ejemplo elocuente de cómo la cooperación internacional, basada en el respeto a la soberanía y la identidad cultural, puede traducirse en beneficios tangibles para la población. La sinergia entre actores económicos y sociales de ambas naciones no solo potencia el vínculo histórico y la empatía cultural que ya existe entre Italia y Cuba, sino que configura a la Avenida de Italia como un laboratorio vivo de buenas prácticas urbanas.

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