Preparan en subestación Habana 220 condiciones para instalar banco de baterías que reforzará estabilidad del SEN (+ Audio)

Instalación de Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías en La Habana. Presidencia Cuba/Facebook


Por: María Karla Fernández Mustelier

Con el objetivo de fortalecer la resiliencia del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y optimizar el aprovechamiento de las fuentes renovables, la capital cubana se alista para un nuevo salto tecnológico. Obreros, ingenieros y especialistas de la Unión Eléctrica (UNE) desarrollan los preparativos finales en la subestación Habana 220, una instalación clave que albergará uno de los modernos Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS, por sus siglas en inglés) adquiridos a China.

Este proyecto, que forma parte del programa estratégico del país para la transición energética, no solo representa la llegada de tecnología de punta, sino una solución tangible a los complejos desafíos que impone el contexto actual. Como ha quedado demostrado en las pruebas ya iniciadas en la subestación de El Cotorro, estos bloques de 50 megavatios (MW) de capacidad son capaces de inyectar o absorber energía de la red "en cuestión de segundos", actuando como un regulador instantáneo que mitiga las fluctuaciones bruscas y reduce el riesgo de colapsos.

En declaraciones a la emisora COCO-CMCK, Ricardo Fernández Rodríguez, jefe de proyecto de Battery Storage Systems (BBSS) en la Habana 220, explicó la magnitud de los trabajos que allí se ejecutan.

"Lo que estamos haciendo aquí es sentar las bases para una operación mucho más estable y eficiente de nuestro sistema. La subestación Habana 220 es un nodo neurálgico para la capital y el occidente del país. La instalación de este banco de baterías nos permitirá acumular la energía generada por los parques fotovoltaicos incluyendo los de la capital para utilizarla en los momentos de máxima demanda o cuando las condiciones climáticas afecten la generación solar", detalló Fernández Rodríguez.

El jefe de proyecto enfatizó el salto cualitativo que implica esta tecnología. "A diferencia de una planta termoeléctrica, que tarda horas en arrancar, las baterías responden en milisegundos. Esto es vital para el control de la frecuencia primaria. Si tenemos una falla o una salida imprevista de una unidad de generación, estos sistemas pueden compensar el déficit de inmediato, ganando el tiempo necesario para que otras fuentes entren en operación. Es un blindaje tecnológico para nuestro SEN", afirmó.

La obra, que avanza conforme a los planes previstos, incluye complejos trabajos de ingeniería civil, tendido de cableado de media y baja tensión, sistemas de comunicación y la adecuación de las celdas para el montaje de las baterías . En estas labores participan empresas cubanas como Geysel y ATI, junto al Ministerio de la Construcción, bajo la asesoría de especialistas chinos, lo que evidencia la solidez de la colaboración bilateral en sectores estratégicos.

Se espera que la instalación en la Habana 220 concluya durante el presente semestre, uniéndose así a la que ya opera en El Cotorro y a las previstas para el oriente cubano, en Cueto y Bayamo. Este despliegue nacional no es una promesa de futuro, sino una realidad en marcha, a pesar del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, que dificulta el acceso a combustibles y financiamiento.

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