Inician pruebas en primera batería de almacenamiento que fortalecerá la estabilidad del sistema eléctrico cubano

Foto: Agencia Cubana de Noticias


Por: María Karla Fernández Mustelier

Un suspiro de alivio tecnológico recorre las líneas del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Cuba ha dado un paso de gigante en su estrategia de transformación energética con el inicio de las pruebas de carga en la primera unidad de un Sistema de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS), instalada en la subestación de El Cotorro, en La Habana. 

La instalación, que ya se encuentra en fase de pruebas, es la primera de cuatro megasistemas previstos en el país, los cuales en su conjunto aportarán una capacidad total de 200 megavatios (MW) de regulación inmediata. Cada bloque, con una potencia de 50 MW, estas baterías serán capaces de inyectar energía al sistema si hay un déficit, o absorberla si hay un exceso, actuando como un regulador de frecuencia que mitiga las oscilaciones bruscas y previene averías técnicas.

La Unión Eléctrica ha sido enfática al explicar que estos dispositivos no son una varita mágica que eliminará de inmediato el déficit de generación que enfrenta el país, un déficit acrecentado por el recrudecimiento del bloqueo económico que dificulta la compra de combustibles y tecnologías, pero su contribución es estratégica. Es decir, hacen que la red sea más fuerte, más estable y menos propensa a colapsos totales ante imprevistos en las unidades de generación térmica.

Sol y baterías: el matrimonio perfecto para La Habana

Uno de los aspectos más relevantes de este proyecto radica en su sinergia con las fuentes renovables. En un país como Cuba, bendecido por el sol durante todo el año, la intermitencia de la generación fotovoltaica ha sido históricamente un desafío. Cuando una nube tapa un parque solar, la generación cae en picada; cuando el sol vuelve a brillar, se produce un pico. Esas fluctuaciones, sin respaldo, desestabilizan la red.

Gracias a estos sistemas BESS, ese problema tiene los días contados. Las estimaciones técnicas indican que por cada 1 000 MW generados por parques fotovoltaicos se requieren al menos 100 MW de regulación mediante baterías. Con la entrada en funcionamiento de estas tecnologías, La Habana podrá absorber el ciento por ciento de la energía generada por los parques solares de Guanabacoa, Cotorro y Boyeros.

Esto significa que la energía limpia producida durante el día no se perderá ni desestabilizará el sistema; por el contrario, será almacenada para ser utilizada en los momentos de mayor demanda nocturna o cuando las condiciones climáticas sean adversas. 

Respuesta ultrarrápida y ahorro de combustible

Los especialistas destacan que, a diferencia de una planta termoeléctrica que requiere horas para arrancar, estas baterías reaccionan en milisegundos. Esta capacidad de respuesta ultrarrápida es vital para enfrentar contingencias, estabilizar el voltaje y la frecuencia, y garantizar una mejor calidad del servicio eléctrico en hogares, hospitales e industrias.

Además, el impacto económico es innegable. Al optimizar el uso de la energía limpia y disminuir la dependencia de la generación térmica (aquella que quema petróleo), se produce un ahorro significativo de combustible. En un contexto de carencias impuestas por el bloqueo, cada litro de combustible ahorrado es un recurso que puede redirigirse a otras necesidades sociales.

Este proyecto, que cuenta con tecnología de punta y la asesoría de especialistas internacionales fundamentalmente de la República Popular China. Es una realidad palpable que ya está en fase de pruebas en El Cotorro y que próximamente se extenderá a otras subestaciones clave del país, como la Habana 220, Cueto y Bayamo.

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