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Por: Lien Martà RodrÃguez
En un ambiente de compromiso y análisis profundo, el Palacio de Convenciones de La Habana acogió un pleno extraordinario del Gobierno Provincial, presidido por el Primer Ministro Manuel Marrero Cruz y liderado por la gobernadora Yanet Hernández Pérez.
La sesión inició con un minuto de silencio como sentido homenaje a los cubanos fallecidos en cumplimiento de su misión en Venezuela, en un contexto marcado por la complejidad de la situación polÃtica internacional.
Marcada por la urgencia de transformar la realidad económica y social de la capital cubana, la jornada reunió a autoridades, directivos y representantes de sectores estratégicos para trazar una hoja de ruta hacia un 2026 más eficiente, participativo y resiliente.
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Durante su intervención, Marrero subrayó la importancia de pensar como paÃs desde lo local, insistiendo en que La Habana, como capital, debe convertirse en ejemplo de gestión pública, innovación y disciplina. Llamó a erradicar la burocracia, fortalecer el control popular y priorizar soluciones concretas a los problemas que más afectan a la población, como el abasto de agua, el transporte, la vivienda y la higiene comunal, tomando la ciencia como premisa.
Por su parte, Yanet Hernández presentó un diagnóstico crÃtico pero esperanzador. Reconoció las deficiencias acumuladas, pero también destacó experiencias exitosas en algunos municipios. “La transformación tiene que sentirse en la vida diaria de la población”, insistió.
Uno de los momentos más relevantes del pleno fue la presentación de nuevas metas para el primer trimestre del año, centradas en el control del gasto público, el impulso a la producción local de alimentos, la construcción de viviendas y la atención a los precios de los productos.
También se debatió el papel del municipio en la mejora de la calidad de vida de sus pobladores y se reafirmó que el programa de gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economÃa debe ser la brújula que enrumbe el camino de la provincia.
El pleno concluyó con un llamado a la acción colectiva, al trabajo con sentido de urgencia y a la rendición de cuentas como principio de gobierno. La Habana, dijeron sus lÃderes, no puede esperar más. El 2026 debe ser el año en que la capital cubana se sacuda la inercia y avance con paso firme hacia un modelo de gestión más eficiente, inclusivo y sostenible.