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| Foto: Canal Habana |
Por: María Karla Fernández Mustelier
Después de jornadas de incertidumbre y afectaciones, cerca de 50 mil habaneros reciben una noticia esperada: el servicio de agua recuperará mayor estabilidad en los municipios beneficiados por la Cuenca Sur, principal fuente de abasto de La Habana.
La conductora que se encuentra a más de 70 kilómetros de la capital, en la rojiza planicie de Artemisa, donde se localiza Cuenca Sur. Desde hace más de una semana, esta infraestructura ha sido objeto de intensas obras de rehabilitación, las cuales enfrentaron un imprevisto significativo: durante la fase final de los trabajos iniciales, otra sección de la tubería maestra colapsó, complicando el proceso.
Según explicaron las autoridades, el riesgo de falla en esta sección adicional era conocido, pero realizar una inspección detallada habría requerido paralizar todo el sistema de pozos, una medida que habría ampliado considerablemente el número de afectados en la capital.
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| Foto: Canal Habana |
Frente a esta disyuntiva, se tomó la decisión de avanzar con la reparación inicial, asumiendo la posibilidad de complicaciones, con el objetivo de restaurar el servicio al mayor número de personas en el menor tiempo posible.
Aprovechando la contingencia, los especialistas ejecutaron una mejora estratégica en la red: la interconexión entre los pozos 1 y 2, una obra considerada clave para garantizar mayor estabilidad en la distribución hídrica hacia varios municipios del sistema central. Esta intervención no solo resuelve problemas inmediatos, sino que fortalece la capacidad de recuperación del sistema a futuro.
A lo largo de esta jornada, el bombeo comenzó con 15 pozos en funcionamiento, con el plan de incrementar la capacidad hasta 17 pozos. Este aumento permitirá garantizar un caudal de tres metros cúbicos por segundo destinado al sistema central de la ciudad, lo que significa un paso firme hacia la normalización del suministro.
La rehabilitación de la conductora de Cuenca Sur no solo representa una solución a una crisis inmediata, sino también una inversión en la estabilidad hídrica de La Habana. Aunque los trabajos han sido complejos y han demandado esfuerzos intensivos, el resultado apunta hacia un servicio más confiable para miles de familias.

