Un día eterno: Homenaje a las madres

Foto: UNICEF/Cuba


Por: Abel Rosales Ginarte

Cuando los años pasan y crecemos, la vida impone sus reglas. Las madres siguen ahí con el mismo cariño de siempre. Andamos con la certeza de que todas las veces que regresamos a ellas encontramos un amor incondicional. 

Las madres se conforman con lo que le entregamos y no esperan mucho. A veces, es difícil descubrir en sus gestos un soplo de tristeza, de soledad o de desamparo. La fortaleza de ellas es una prueba de las balas del tiempo, de madrugadas interminables en vigilia, de lucha por la supervivencia de su descendencia. 

Nos dejan huellas imborrables: los sabores de sus comidas, sus enseñanzas y exigencias antes los errores irreversibles. Un día empiezan a hablar de dolores, otro es difícil que puedan levantarse y entonces las madres empiezan a ser niñas con la experiencia de muchas vidas. 

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Hasta en los momentos más difíciles nos enseñan y, cuando se han ido, un pedazo nuestro se va con ellas hasta ese sitio que nos convierte en niños otra vez. 

Todos los días son de las madres, de ellas hemos nacido en esa rueda imparable de la vida de semilla, flor y fruto. Este segundo domingo de mayo en Cuba puede ser un día eterno para regresarle ese amor incondicional que ellas merecen. 

AMC

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