Supera expectativas nuevo espacio de diálogo de la Sociedad Cultural José Martí




De izquierda a derecha: Ernesto Limia Díaz, Adalberto Hernández Santos, Abel Prieto Jiménez, René González Barrios y Miguel Bernet Lanza.
Foto: Gilberto González García


Autor: Gilberto González García
La primera edición del espacio Cultura y Nación: El misterio de Cuba, auspiciado por la Sociedad Cultural José Martí (SCJM), tuvo lugar en la tarde de este jueves, 5 de mayo, y superó con creces sus expectativas con una afluencia y participación de público mucho mayor que la calculada, que obligó a muchos asistentes a permanecer de pie durante las tres horas que duró.

En esta oportunidad, el ponente principal fue el destacado intelectual cubano Abel Prieto Jiménez, quien se desempeñó durante largo tiempo como ministro de Cultura y hoy lo hace como asesor del presidente de la República.

En esta nota lo mencionamos como principal ponente pues en el diálogo hicieron también intervenciones cardinales la doctora Graziella Pogolotti Jacobson, crítica de arte y ensayista; Miguel Barnet Lanza, poeta, narrador y etnólogo, actual presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, (Uneac) y Eduardo Heras León, Premio Nacional de Literatura en el 2014.

Organizado por Adalberto Hernández Santos y Harold Bertod, miembros de la Junta Nacional de la SCJM, y moderado por el primero, el encuentro está previsto como un espacio para la reflexión, el debate y la ampliación o consolidación de conocimientos, mediante el intercambio entre intelectuales y el público, que girará en torno a diversos temas relacionados con la cultura, la historia y otras disciplinas afines.

A primera hora, el abogado e historiador cubano Ernesto Limia Díaz presentó su libro Cuba: la utopía secuestrada, tras lo cual Abel Prieto se presentó con un copioso documento a modo de conferencia que luego, haciendo gala de su estilo desenfadado y diáfano, apartó para conversar con los presentes sobre diversos temas relacionados con la cultura y la historia cubanas, en una charla salpicada de anécdotas y reflexiones.

El ponente insistió en la necesidad de que niños y jóvenes cubanos conozcan la historia de su nación, más en estos momentos en que reina en el mundo una crisis cultural global.

Apuntó que deben buscarse formas amenas de enseñanza para que esta importante asignatura no sea aburrida y motive el desgano de los educandos, y en ese sentido citó palabras del historiador Manuel Moreno Fraginals, quien aseveró que los estudiantes suelen rechazar las lecciones académicas pero gustan de leer libros como Biografía de un cimarrón, de Miguel Barnet o Memorias de una cubanita que nació con el siglo, de Reneé Méndez Capote.

“Uno de los misterios de Cuba –dijo Abel Prieto– es haber sobrevivido a la crisis de los años 90”, y comentó que la idea de agregar la frase “El misterio de Cuba” al nombre de este espacio de diálogo fue de Rafael Polanco Brahojos, fundador de la SCJM y director de la revista Honda, órgano de esa entidad de la sociedad civil cubana.

Mencionó también el ponente que uno de los problemas que enfrenta el mundo de hoy es el apoliticismo, una tendencia a desentenderse de los asuntos políticos e ideológicos, que el imperialismo yanqui intenta entronizar en Cuba como una herramienta más para destruir nuestro sistema social.

Para lograr ese fin apelan a la producción y distribución de materiales que pretenden mostrar a la Cuba pre-revolucionaria como una especie de paraíso, e incluso intentan glorificar la macabra figura del dictador Fulgencio Batista.

“Hay que combatir esa tendencia sin negar los esfuerzos que se hicieron en esa época por mejorar la cultura cubana”, dijo el intelectual y destacó el caso de los maestros de la enseñanza pública que tantos valores patrióticos transmitieron a sus alumnos.

Rememoró una ocasión en que un grupo de maestros de esa enseñanza fueron llevados de visita a los Estados Unidos bajo el pretexto de una especie de preparación profesional, pero que en realidad, perseguía el propósito de inculcarles ideas anexionistas. Sin embargo, los educadores volvieron a Cuba y aplicaron las experiencias obtenidas ajustándolas a las premisas patrióticas cubanas.

Una vez concluida la exposición de Abel Prieto, con valiosas interrupciones de la doctora Pogolotti y los escritores Barnet y Heras León, se dio inicio al diálogo en el que muchos de los presentes manifestaron sus ideas alrededor del tema, coincidentes en su mayoría en la necesidad de rescatar y vigorizar la enseñanza de la historia de Cuba.

Además de los ya mencionados, se encontraban entre los asistente prestigiosas personalidades, entre las cuales no pueden dejar de mencionarse: al doctor Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano; la doctora Ana Sánchez Collazo, directora del Centro de Estudios Martianos; Yusuam Palacios Ortega, del Movimiento Juvenil Martiano; Roberto Smith, presidente del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic); Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales, y René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba.

Especialmente invitados se encontraban: el Héroe de la República de Cuba, Fernando González; Isabel Argentina Álvarez Morales, quien estuvo presente en Stalingrado durante el cerco ocurrido en la Segunda Guerra Mundial y Servando Montó, cubano que participó en esa misma contienda con la 82 División Aerotransportada en el desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1945.

Al cierre, la guitarrista concertista Mabel González, del Centro Nacional de Música de Concierto, brindó varias de sus interpretaciones.

La próxima edición de este encuentro, que se repetirá cada primer jueves de mes a partir de las 3:00 p.m. (15:00 hora de Cuba), contará como ponente con la doctora Graziella Pogolotti.


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