lunes, 30 de mayo de 2016

Marihuana y embarazo

Diseño: Gilberto González García
Autor: Doctor Alberto Quirantes Hernández

El empleo de la marihuana se ha vinculado con un aumento del riesgo de accidentes de tránsito, psicosis, sida y diferentes problemas de salud y sociales.


Recientemente ha sido planteado que las mujeres consumidoras de esa droga durante su gestación pueden dar a luz a un bebé con un bajo peso al nacer.

Estos casos se asocian con  elevadas posibilidades de un ingreso del menor recién nacido en una unidad de cuidados intensivos, poniendo en elevado riesgo su salud.

Una reveladora investigación

En una revisión de 24 estudios anteriores realizado en la universidad de Tucson, Arizona, y publicado en la revista British Medical Journal, se encontró una vinculación entre una mala salud fetal y el consumo de cannabis por parte de mujeres gestantes.

Los recién nacidos expuestos a esa substancia mientras se encontraban dentro del útero presentaron un 77 por ciento más de posibilidades de tener un peso bajo al nacer cuando fueron comparados con los bebés cuyas madres no la consumieron en esa etapa.

Muchas mujeres de todo el mundo podrían beneficiarse si recibiesen una educación sobre los efectos secundarios potenciales de consumir esta droga durante el embarazo.

También los niños de las gestantes adictas a la marihuana presentaron el doble de probabilidades de ser ingresado en la unidad de cuidados intensivos después de su nacimiento cuando fueron comparados con los bebés cuyas madres no consumieron la droga durante el embarazo.

Además, las futuras madres consumidoras presentaron un 36 por ciento más de probabilidades de ser anémicas en relación a las no consumidoras.

En Cuba

En nuestro país las autoridades ejercen estricta vigilancia para evitar la entrada de la marihuana por puertos y aeropuertos.

También las tropas guarda fronteras, apoyados decididamente por las poblaciones costeras, confiscan los “recalos", pacas de drogas que arriban de manera casual a la costa norte de la isla producto de la actividad del narcotráfico internacional en áreas del Caribe.

Además, son fuertemente castigados su venta y cultivo. Incluso si el cultivador es propietario, usufructuario u ocupante por cualquier concepto legal de la tierra donde se cultiva marihuana, se le impone además, como sanción accesoria con independencia de la penal, la confiscación de la tierra o privación del derecho, según el caso.

Según la web cubana Salud y Vida, “La taquicardia, desorientación, falta de coordinación física, a menudo seguidos por depresión o somnolencia, son algunos efectos inmediatos al fumar marihuana. Pero el problema no acaba aquí. De acuerdo a estudios científicos recientes, fumar esta droga de forma crónica podría alterar el cerebro de una persona.

“Según la indagación, ello hace que una región asociada con la adicción se encoja, obligando al resto del cerebro a trabajar en sobretiempo para compensarlo. Las personas que usan marihuana tienen la región del cerebro asociada con la toma de decisiones y con la evaluación de las recompensas o castigos anticipados por una acción (corteza orbitofrontal), más pequeña de lo usual”.

El profesor doctor Ricardo González, presidente de la Comisión Nacional de Ética Médica de Cuba, con más de 30 años de experiencia en el tratamiento de adictos en el hospital psiquiátrico de La Habana y considerado internacionalmente una autoridad en la materia, manifestó: "La marihuana es una droga dura que se incluye junto al alcohol y otras, entre las primeras sustancias psicoactivas capaces de transformar notablemente el comportamiento humano".

Y añade: “Hay hoy suficientes informaciones científicas actualizadas sobre el desencadenamiento de esquizofrenia, deterioro cognitivo, acción cancerígena y violencia sorpresiva de la marihuana". Es convincente su planteamiento donde dice "Abajo debe venirse el mito de que es una droga blanda sin efectos determinantes de adicción y dependencia".

Los medios de difusión cubanos en todos sus niveles, incluida  prensa, radio,  televisión y medios digitales, desarrollan una fuerte y persistente campaña educativa contra el consumo de marihuana y también de alcohol, tabaco y otras drogas.

Por lo tanto, en Cuba se descarta absolutamente en el presente y en el futuro y para bien de toda nuestra población, la legalización del consumo de marihuana.



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