lunes, 22 de septiembre de 2014

Dichosos aquellos que llegan a ancianos

Las familias deben de percatarse
de que tienen en sus adultos mayores
tesoros de conocimientos y
experiencias que podrían trasladar
a los más jóvenes de la casa.
(Foto: juventudrebelde.cu)
Autora: Teresa Valenzuela

Con tanta información que llega actualmente sobre la vejez,  y el crecimiento cada vez más acelerado de las personas que tienen 60 años o más en el país, es lógico que se piense en esa situación que a todos atañe.


Desde la casa, donde conviven con frecuencia varias generaciones, comienzan los conflictos con los adultos mayores, y es lógico ya que muchas veces los intereses de estos no coinciden con los jóvenes.


Se trata de un problema de respeto. A veces vemos como se margina al adulto mayor e inclusive se influye de manera psicológica para despojarlo de sus bienes materiales, entre estos, objetos de valor que poseen, como por ejemplo, el cuarto que tuvieron en el hogar durante décadas, y se le da al nieto la habitación para que viva con su pareja  de manera cómoda e independiente, mientras a ellos se les despoja de su privacidad.

Después de la jubilación, tras años de fructífera actividad social se les asignan a los mayores, tareas u obligaciones hogareñas que la mayoría de las veces los sobrecargan y atormentan sus vidas.

Al contrario de esa situación, existen muchos abuelos que inconformes con las decisiones de sus hijos prefieren hacer placenteras sus vidas y, aunque los ayudan, escogen también aquello que ansiaron realizar desde que eran  jóvenes y se lo impedían sus responsabilidades laborales: realizan ejercicios, hacen nuevas amistades y asisten a excursiones, donde ríen y se entretienen.

El 18,3 por ciento de la población cubana tiene actualmente 60 años o más, por lo que la sociedad debe de prepararse aún más para enfrentar el crecimiento de ese sector poblacional los próximos años.

La Isla cuenta con la voluntad política del Estado para crear en corto plazo las condiciones necesarias que propicien que los adultos mayores tengan todo el bienestar material y espiritual de que son merecedores.

Existen las casas de abuelos, donde permanecen durante el día, si viven solos o sus familias trabajan, sin embargo, es vital construir más instalaciones de este tipo, sobre todo para los ancianos que tienen buena forma física y lucidez mental.

Se cuenta con un seguimiento de salud de esas personas desde la atención primaria, y tienen a su alcance los medios necesarios para atender  cualquier enfermedad.

Las familias deben de percatarse de que tienen en sus adultos mayores tesoros de conocimientos y experiencias que podrían trasladar a los más jóvenes de la casa.

¡Quiénes mejor que ellos para inculcarles buenos hábitos de conducta, y valores a los nietos, que a su vez serán como ellos a la vuelta de unos años!

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