| Doctora en Ciencias Mayra Ramos Suzarte, jefa del Departamento de Ensayos ClÃnicos del CIM. Foto tomada del perfil de Facebook de Armando RodrÃguez Batista. |
Por: Armando RodrÃguez Batista*
El termómetro marca 34 grados Celcius a la sombra, pero dentro del Centro de InmunologÃa Molecular (CIM) la sensación térmica es insoportable. Más de la mitad de los equipos de climatización llevan meses detenidos. Sin embargo, hay una cosa que no se detiene aquÃ: la agitación de los equipos que producen Vaxira®️, la vacuna terapéutica cubana contra el cáncer de pulmón avanzado.
En medio de este calor sofocante se mueve con la agilidad de quien ha aprendido a hacer ciencia en condiciones difÃciles. Es la doctora en Ciencias Mayra Ramos Suzarte, jefa del Departamento de Ensayos ClÃnicos del CIM y, para muchos pacientes, el rostro de la esperanza.
"MÃrenme, estoy toda mojada", bromea mientras se ajusta el cabello, "pero aquà estamos. Lo que sà no se puede apagar es la planta de producción, y esa no para. Si para, los pacientes se quedan sin su tratamiento".
Treinta años de resistencia
Ramos Suzarte no es una recién llegada a esta batalla. Hace más de tres décadas que empezó a gestar lo que hoy es un hito de la biomedicina en Cuba. Su carrera comenzó en el Instituto Nacional de OncologÃa y RadiobiologÃa, pero fue en 1989, en pleno inicio del PerÃodo Especial, cuando dio el salto de fe definitivo.
"El Centro se empezó a construir en el peor momento económico", recuerda la cientÃfica, mientras sus ojos recorren los pasillos que conoce palmo a palmo. "En el 92 terminamos la primera obra civil. No habÃa transporte, trabajábamos 14 o 16 horas diarias, y nos Ãbamos a la noche como podÃamos. Pero era necesario estar aquÃ".
Esa tenacidad forjó al colectivo que hoy, después de 30 años de investigación continua, ha logrado que Vaxira no solo sea un experimento de laboratorio, sino una realidad palpable en más de 115 policlÃnicos y más de 50 hospitales de 14 provincias cubanas.
La doctora evita hablar en frÃo. Cuando saca los números, los humaniza. Habla de los más de seis mil pacientes que han recibido la inmunoterapia, de los 12 mil viales distribuidos en el último año y de la red de más de mil 500 profesionales capacitados para aplicar el fármaco en la atención primaria.
"Más del 20% de esos pacientes se encuentran vivos cinco años después de haber iniciado el tratamiento con Vaxira", afirma con una mezcla de orgullo y humildad. "Y esto es en cáncer de pulmón avanzado, después de la primera lÃnea de terapia, pacientes cuyo pronóstico, según los libros de texto internacionales, no es nada satisfactorio. Nosotros les estamos dando una alternativa cubana".
Esa alternativa, validada clÃnicamente con eficacia y con un perfil de seguridad excepcional, ha sido lo suficientemente robusta también en el ámbito regulatorio, como para conquistar patentes en Estados Unidos, la Unión Europea, Argentina y Chile, y para generar exportaciones que superan los 500 mil dólares anuales.
Sin embargo, el camino no ha sido un lecho de rosas. La doctora en Ciencias Ramos Suzarte no elude las dificultades. Con una franqueza desarmante, explica cómo la ciencia cubana ha aprendido a sortear el cerco.
"A veces no tenemos luz, asà que conectamos los teléfonos móviles a las computadoras para transmitir los datos de los ensayos clÃnicos", explica con naturalidad. "No podemos sustituir o reparar los equipos, asà que muchas de las experimentaciones de punta las terminamos en institutos amigos en el extranjero. Pero no paramos".
El próximo gran hito está a la vista. En 2025, Vaxira culminó su ciclo de validación clÃnica con el Registro Sanitario Definitivo del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED), consolidando un trayecto de 12 años de uso en la práctica médica. Para Mayra, ese registro no es solo un papel: es la certificación de que el esfuerzo colectivo, el sudor y la resiliencia tienen recompensa.
"Cuando un paciente angustiado me pregunta qué podemos hacer, le digo la verdad: tenemos nuestra alternativa. Puede que no siempre sea el estándar mundial, pero es nuestra vacuna terapéutica Vaxira, es netamente cubana y mientras podamos producirla, ese paciente no estará solo".
Mientras la climatización sigue en silencio y el calor aprieta, los equipos del CIM rugen. Y Mayra Ramos Suzarte, fiel a su cita con la historia, sigue al pie del cañón, demostrando que, en Cuba, la ciencia se hace con el corazón en la mano y la frente en alto.
* Titular del Ministerio de Ciencia, TecnologÃa y Medio Ambiente
Tomado de: Perfil de Facebook de Armando RodrÃguez Batista
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