| Momentos de la jornada de trabajo voluntario en la calle Carlos III. Foto tomada del perfil de Facebook de la CTC. |
Por: María Karla Fernández Mustelier
Hay calles que no solo llevan tránsito, sino historia, memorias y el latido cotidiano de un pueblo. La calle Carlos III, oficialmente Avenida Salvador Allende, aunque el habanero la nombra con el cariño de siempre, es una de esas arterias fundacionales que, desde hace casi dos siglos, atraviesa el corazón del municipio Centro Habana.
Esta vez, la cita fue en sus aceras y parques. Con palas, brochas, pintura y, sobre todo, con la voluntad inquebrantable que distingue a nuestro pueblo, integrantes de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), representantes de organizaciones políticas y de masas, y vecinos de toda la zona se dieron cita en una jornada de trabajo voluntario que tuvo un solo objetivo: devolver el esplendor a los espacios públicos de esta vía emblemática.
La jornada se centró en la higienización integral y el embellecimiento de parques infantiles, jardineras y aceras. No fue una acción aislada, sino un eslabón más en una cadena de esfuerzos que ya han dejado huella en otros puntos del territorio. Y es que la constancia, como bien sabemos, es la clave para sostener el bienestar en nuestros barrios.
Pero esta iniciativa trasciende lo estético. Es, ante todo, una lección de civismo activo, una demostración palpable de que la unión hace la fuerza. Cada portal restaurado, cada banco pintado y cada área verde limpiada no son meros detalles ornamentales; son un compromiso tangible con la identidad de un barrio que late con fuerza en el centro de La Habana. Son el reflejo de que, cuando el pueblo se organiza y asume como propio el cuidado de su entorno, no hay desafío que no pueda superarse.
Desde la CTC y las direcciones políticas de la localidad, se ha destacado el valor ejemplar de estas jornadas, que no solo mejoran la imagen urbana, sino que fortalecen el tejido social y avivan el orgullo por lo nuestro. En tiempos donde cada grano de arena cuenta, estos trabajos voluntarios son una trinchera de amor por la ciudad y por la Revolución que nos convoca a seguir construyendo juntos.
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