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| En La Habana se buscan alternativas para garantizar el derecho a la movilidad del pueblo. Foto tomada del sitio web del periódico Granma. |
Por: María Karla Fernández Mustelier
Enfrenta el transporte cubano la peor crisis de su historia reciente, derivada directamente del recrudecimiento del bloqueo energético impuesto por el Gobierno de Estados Unidos. Una vez más, la administración norteamericana golpea sin misericordia a nuestro pueblo, esta vez impidiendo la entrada de combustible a la Isla mediante sanciones contra cualquier nación o empresa que intente venderlo a Cuba.
Como resultado, nuestro país presenta desafíos nunca antes vistos en el sector del transporte. El parque vehicular, ya disminuido por años de explotación intensa y por el desgaste natural, se suma al deterioro de vías por falta de recursos, también como consecuencia del bloqueo, y a esta nueva agresión energética que pretende asfixiar la movilidad de los cubanos.
La Dirección General de Transporte de La Habana, al igual que en toda la mayor de las Antillas, se enfrasca en la búsqueda de soluciones alternativas para garantizar el derecho a la movilidad de nuestro pueblo.
Hoy, en la capital, circulan 55 rutas de ómnibus de la Empresa Provincial, así como varias unidades pertenecientes a Transmetro, demostrando que con organización se puede paliar el impacto de una guerra económica.
Estela Fuentes Gálvez, jefa de Transporte en La Habana, nos amplía: "Estamos rediseñando rutas, optimizando cada gota de combustible disponible y priorizando los servicios esenciales. El bloqueo busca rendirnos, pero cada día el pueblo y nuestros trabajadores demuestran lo contrario. Seguiremos buscando alternativas en beneficio del pueblo, aunque sea con menos recursos".
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