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| Foto: CAM Marianao/Facebook |
Por: María Karla Fernández Mustelier
En el municipio Marianao, específicamente en la zona del Batey, la ciudad vive un proceso de transformación que convierte espacios en desuso en una esperanza concreta para decenas de familias. Lo que antes eran edificaciones abandonadas hoy se levantan como un proyecto urbano que apuesta por la inmediatez y la racionalidad: la instalación de 40 casas contenedores que marcan el rumbo de una nueva lógica constructiva en la capital.
Gresalina Caballero Maceo inversionista de vivienda en el municipio ofreció detalles a la emisora COCO-CMCK:
La iniciativa, que avanza bajo la premisa de reutilizar espacios ya construidos, no solo implica la colocación de estos módulos habitacionales, sino también la preparación de las redes básicas que garantizan la calidad de vida de sus futuros residentes. Brigadas de obreros y especialistas trabajan simultáneamente en la conexión del abasto de agua, el sistema eléctrico y las redes de saneamiento, asegurando que cada solución habitacional esté integrada al entramado urbano con todos los servicios.
“Aprovechamos estructuras que estaban ociosas para darles una nueva vida. Esta es una alternativa que nos permite responder con mayor rapidez a una necesidad que llevaba años acumulada”, explicó a nuestra radio Gresalina Caballero Maceo inversionista de vivienda en el municipio, quien destacó que el cronograma de obras se mantiene ajustado a los plazos establecidos.
Una solución desde la reutilización
En una capital marcada por el desgaste de su fondo habitacional, proyectos como el del batey de Marianao no pretenden ser la solución definitiva, pero sí introducen una metodología diferente: transformar lo que ya existe en lugar de esperar proyectos complejos que demoran años en materializarse. La apuesta por los contenedores reciclados como módulos habitables permite acelerar los tiempos de entrega sin renunciar a la funcionalidad ni al confort.
La urbanización en esta zona no es un hecho aislado. Forma parte de un programa más amplio que busca explotar nuevas formas de hábitat en la ciudad, priorizando terrenos y estructuras infrautilizadas. De esta manera, se multiplican las opciones para hacer frente al creciente déficit de viviendas en la capital, donde cada iniciativa cuenta en el empeño por garantizar el derecho a un hogar digno.
Avances y perspectivas
Hasta el momento, los trabajos en el sitio han mostrado un ritmo sostenido. La instalación de los módulos avanza paralelamente a la construcción de las redes técnicas, con el objetivo de que las primeras familias puedan recibir las llaves antes de que concluya el año. Vecinos de la comunidad han seguido con interés el desarrollo de la obra, valorando positivamente la recuperación de un área que permanecía en estado de abandono.
“Es una alegría ver cómo algo que estaba tirado se convierte en viviendas para gente que lo necesita. Esto demuestra que cuando hay voluntad, se pueden encontrar soluciones”, comentó Elvira Pérez residente de la zona.
Si bien el proyecto no resuelve por sí solo el complejo problema habitacional de La Habana, sí sienta un precedente en cuanto a la capacidad de dar respuestas ágiles mediante la reconversión de lo ya edificado. Con esta iniciativa, Marianao se convierte en un ejemplo de cómo la combinación de recursos disponibles, planificación urbana y enfoque social puede abrir caminos viables en medio de las limitaciones actuales.
Las autoridades han señalado que este tipo de experiencias se sistematizarán para replicarlas en otros municipios, siempre bajo el principio de aprovechar cada recurso existente y priorizar la rapidez en la solución de las demandas más apremiantes de la población.
