En la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, podrá disfrutarse de esa obra que se inserta en la celebración por los 35 años de la compañía.
| Cartel promocional del espectáculo. Foto: enviada por la autora. |
Por: Lissette Martín López
La Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba acogerá a Lizt Alfonso Dance Cuba, con dos funciones de su emblemático espectáculo Alas.
Las presentaciones están previstas para este sábado y domingo a las 17:00 (hora local) y se insertan en las celebraciones por el aniversario 35 de la compañía que recientemente abrió las puertas de su sede para compartir cinco exitosas funciones de un espectáculo al que dieron en llamar Alas por dentro.
Se trató de una experiencia íntima, para que un público selecto conociera las interioridades de la obra danzaria, justo en el lugar donde nacen las creaciones antes de emprender vuelo al escenario.
El público siempre agradece la capacidad que tiene la compañía para lograr una fusión distintiva, que integra con maestría el flamenco, el ballet clásico, los bailes españoles, la danza contemporánea, el folclore y disímiles bailes populares cubanos, afrocubanos y urbanos.
A ello se suma una técnica depurada y una puesta en escena impecable, elementos que siempre se esperan de esta compañía fundada en 1991 por la maestra y coreógrafa Liz Alfonso, quien en recientes declaraciones para el periódico Tribuna de La Habana, confesó:
"El buen arte es atemporal, y esa atemporalidad te la dan los temas que usas, de los que hablas. El hecho de volar, volar con las alas de Ícaro, volar como hizo un día en el renacimiento Leonardo da Vinci. Es decir, volar va a ser una necesidad de las personas, de los seres humanos, en todas las épocas. Y por eso, entre otras cosas, Alas no pierde su vigencia y a estas alturas no la va a perder nunca".
La coreografía Alas aborda en su esencia el proceso de aprendizaje y crecimiento del ser humano para tener energías y poder volar en el mundo, crecer y desarrollarse en la sociedad.
Durante la primera parte del espectáculo, se aborda el tema del individuo creciendo en la sociedad de una forma dramática, lo que constituye la base de su dramaturgia.
La segunda parte trata exactamente lo mismo, pero desde la comicidad y el humor, haciendo gala del "choteo cubano”, porque los cubanos, al decir de Lizt "nos reímos de todo: de lo bueno, pero también de sus propias desgracias. Alas concluye con un canto a la espiritualidad, al crecimiento y al deseo incesante de volar cada vez más alto, sin que nadie imponga topes.
(Con información de Ramsés Valdés Hartman)
YER