| Foto de la autora |
Por: María Karla Fernández Mustelier
En una emotiva ceremonia que reafirma el legado de los héroes que forjaron la libertad de Cuba, revolucionarios, estudiantes, familiares y pueblo en general rindieron homenaje a Sergio González López, el inmortal "Curita", al cumplirse un nuevo aniversario de su caída en combate contra la tiranía batistiana. El acto, celebrado en el céntrico parque que lleva su nombre en las calles Galiano y Reina.
Sergio González, aquel jefe de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en La Habana, fue recordado no solo por su audacia táctica, sino por la profunda humanidad y el compromiso sin límites que lo caracterizaron. Los oradores destacaron su papel fundamental en la organización de la célebre "Noche de las Cien Bombas" el 8 de noviembre de 1957, una operación que, con más de doscientos combatientes involucrados, estremeció los cimientos de la dictadura sin provocar una sola víctima civil, demostrando la ética de la lucha revolucionaria.
"Era el alma de esa organización, incansable organizador, generador y protagonista de acciones contra objetivos económicos", recordó uno de los presentes citando las palabras del también comandante Faustino Pérez para describir al Curita . El homenaje puso énfasis en la trayectoria de este hijo de Aguada de Pasajeros, que, habiendo abandonado sus estudios en el seminario, encontró su verdadera vocación en la lucha por la justicia social, primero como dirigente sindical en la empresa de tranvías y luego como uno de los más buscados por los cuerpos represivos de la tiranía.
La imprenta que regentaba en la antigua Plaza del Vapor, desde donde imprimió clandestinamente "La historia me absolverá", la autodefensa de Fidel Castro, fue evocada como un símbolo de la resistencia y el nacimiento de la conciencia revolucionaria en la capital . Los asistentes subrayaron cómo aquel taller se convirtió en un hervidero de conspiradores y en refugio seguro para los perseguidos.
| Foto de la autora |
El acto también sirvió para exaltar la lealtad y el arrojo del Curita, quien, pese a la orden directa del Comandante en Jefe Fidel Castro de incorporarse a la Sierra Maestra para preservar su vida, eligió quedarse en la ciudad. Consideraba que su deber estaba junto a sus compañeros en la antesala de la huelga general que sería el golpe mortal al régimen . Pocos días después, el 18 de marzo de 1958, caía en una emboscada en una casa de la calle K en El Vedado.
"¡Tiren, tiren que aquí hay un hombre!", fue la frase desafiante que, según los testimonios históricos, lanzó El Curita ante sus verdugos, una muestra de la entereza moral que lo llevó a ser vilmente torturado y asesinado en la madrugada del 19 de marzo junto a sus compañeros Bernardino García Santos y Bernardo Juan Borrell .
Al depositar ofrendas florales ante el busto del héroe, los participantes reafirmaron que el ejemplo de Sergio González "El Curita" vive en cada joven cubano que hoy defiende las conquistas de la Revolución. Su nombre, inscripto en parques y en la memoria colectiva de la nación, es faro y guía para las nuevas generaciones, que encuentran en su valentía y desprendimiento las mismas cualidades que necesita la Patria para seguir adelante .