| Iliana Boris Mesa, especialista de Recursos Humanos en la Dirección Provincial de Comunales de La Habana. Foto: de la autora. |
Por: María Karla Fernández Mustelier
En un mundo laboral que a menudo prioriza la juventud como sinónimo de innovación, la historia de Iliana Boris Mesa, especialista de Recursos Humanos en la Dirección Provincial de Comunales de La Habana, emerge como un testimonio poderoso que desafía los prejuicios etarios. Su trayectoria no es solo un relato de crecimiento profesional, sino una lección sobre la constancia y la pasión como verdaderos motores del éxito.
Iliana no llegó a su puesto por una casualidad o un camino predefinido. Su incorporación a la empresa es el resultado de una elección consciente y un esfuerzo sostenido. Al narrar cómo encontró su lugar en Comunales, describe un proceso donde la curiosidad y la voluntad de servir fueron sus principales credenciales. Su recorrido demuestra que, a menudo, las puertas se abren no solo con títulos, sino con la determinación de cruzar el umbral y la disposición para aportar valor desde el primer día.
Pero el mensaje más resonante de Iliana está dirigido a las nuevas generaciones. En una época de cambios acelerados, donde los jóvenes pueden sentir la presión de tener que "triunfar" antes de los 30, su consejo es un faro de sensatez: "La edad no es un impedimento para seguir aprendiendo, sobre todo si haces lo que te gusta".
Esta frase, aparentemente simple, encierra una filosofía de vida profunda. Iliana desmonta el mito de que el aprendizaje tiene fecha de caducidad y, en su lugar, propone una carrera de fondo donde la satisfacción personal es el principal combustible. Su experiencia grita que no importa si se empieza pronto o tarde, si se cambia de rumbo o se especializa en una área; lo esencial es que el trabajo esté alineado con los intereses y las pasiones de cada quien. Cuando existe ese fuego interno, la edad se convierte en un simple número y el aprendizaje en una aventura permanente.
La historia de Iliana Boris Mesa es, en definitiva, un comentario vivo sobre la resiliencia y el crecimiento continuo. Nos recuerda que el mercado laboral no solo necesita habilidades técnicas, sino también historias como la suya: relatos de personas que, con convicción y alegría, demuestran que nunca es tarde para aprender, contribuir y encontrar realización en lo que se hace. Un mensaje urgente y necesario, que merece ser escuchado.
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