viernes, 14 de julio de 2017

El dilema de los pies mojados en las rutas de La Habana

En ocasiones los ómnibus no parquean de forma correcta en las paradas. (Foto: http://3.bp.blogspot.com)Autor: Pedro Carrillo Garcés

Los seguidores del conflicto Cuba-Estados Unidos están al tanto de la política migratoria de pies secos-pies mojados, pero esta vez no voy a referirme a ella, sino a otra que está muy enraizada en los choferes de ómnibus urbanos en La Habana.


Analice usted de las guaguas que monta a diario ¿cuántas, para permitir el ascenso o descenso de los pasajeros, se acercan al borde de la acera? He visto pasar mucho trabajo a ancianos, embarazadas, niños pequeños y discapacitados con esta descortesía de los que trabajan tras el timón. Quizás pase esto desapercibido en los días sin precipitaciones, pero cuando estas se hacen presente es un tormento adicional abordar el transporte.


Este jueves (6 de julio de 2017), tras casi una hora de espera y mirando la lluvia caer, vi acercarse el carro 5173 de la ruta 3. En su viaje hacia La Habana era la última parada del Barrio Obrero, en el municipio de San Miguel del Padrón. El agua corría aún cual arroyo por la calle y aun así el chofer paró bien distante del contén.


Hice un gran esfuerzo para, de un paso, montar sin meter los pies en el agua. Ya dentro le pregunté si a ellos (choferes) no los enseñaban a pegarse al contén. Sí – fue su respuesta.
¿Por qué no lo hacen entonces?- volví a inquirir.


Esta vez no hubo respuesta verbal, pero su actitud en las siguientes paradas  hizo evidente el por qué.  En las paradas de la Virgen del Camino, calzada de Luyanó, Concha, La Lechera y Cuatro Caminos repitió la acción. Solo hizo lo que debía en la Benéfica.


En mi destino transitorio también realizó la misma “gracia” el carro 769 de la línea P-7. Salvó la honra de los buenos choferes el carro 5235, de la ruta 15.


Ojalá ese ejemplo algún día se vea multiplicado y esta “política” de mojarse los pies para poder montarse o bajarse de un ómnibus urbano sea, en vez de regla, una excepción.

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