martes, 24 de mayo de 2016

Compañero para rato


Foto y diseño: Gilberto González García
Autora: Teresa Valenzuela

Uno de los jóvenes que vende pan todos los días en un carretón por el reparto de Alamar, La Habana del Este, no se sintió cómodo cuando una vecina lo llamó para comprarle el producto y le dijo compañero.


Cuando se lo entregó le dijo ¿Por qué usted me dice compañero si yo no he cumplido los 20 años de edad y puedo ser su hijo y hasta su nieto?

La mujer extrañada le preguntó entonces ¿cómo debía llamarlo? y él no supo decirle. Así quedó el incidente, aunque más tarde el despachador del producto le decía a otro vecino que sólo las personas de mayor edad se llamaban así entre ellas.

Algunos que oyeron lo que el muchacho decía, opinaron que no apreciaban maldad alguna en sus palabras; otro comentó que compañero fue una palabra que se usó mucho a partir del triunfo revolucionario de 1959 en el país, ya que concernía a la población cubana que se sentía identificada con el proyecto social que se desarrolló a partir de esa fecha. Los revolucionarios se sentían honrados y orgullosos de llamarse así unos a otros.

No obstante, en la actualidad se utiliza con naturalidad en múltiples ocasiones, por ejemplo, al llegar a una recepción de organismo o empresa y pedir ver a una persona o solicitar un servicio; también al dirigirse a alguien en la calle para indagar por una dirección, es decir, con el objetivo de atraer de forma respetuosa la atención de otros. Fue una palabra que, por usarse durante muchos años, devino hábito y costumbre.

También es cierto que en la actualidad se combina con otras maneras como señora o señor, trato que se da con naturalidad en disímiles lugares; otras veces se usa colega, amigo, muchacho o joven. Todas son válidas y pueden emplearse.

Sin embargo no resulta ocioso que las nuevas generaciones que coinciden en la sociedad actualmente con los que sobrepasan las seis décadas de vida conozcan sus orígenes y no se ofendan cuando los llamen compañero, más aún cuando prestan un servicio de venta de alimentos en los barrios y se relacionan con muchas personas.

No lo dude, compañero tendremos para rato, y debe resultar grato escuchar la palabra luego de conocer sus inicios y lo que aún representa para los cubanos.

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