domingo, 8 de mayo de 2016

A propósito de la coronación del Leicester City


Leicester City campeón. Foto: internet.
Autor: Gabriel García Galano

El campeón de antaño no pudo resistirse e hizo homenaje a las estadísticas en Stamford Bridge contra su rival de turno. Chelsea le sacó al Tottenham un empate y de esta manera privó al cuadro de Roberto Poccetino de seguir soñando con el título de la Premier.

Los de Hiddink no quisieron darle el gusto a sus rivales londinenses y en pleno derby les arrebataron la ilusión. Dejar al Tottenham con vida en una visita que se ha convertido en incómodo escenario de encarnizadas batallas no era una opción. No lo fue jamás.


Así, combinado con un empate en el día anterior ante el Manchester United, los Foxes de Leicester alzaron su primer título, que vendrá con curiosas características, las cuales serán expuestas en breve. Por el momento, no se puede dejar pasar por alto una felicitación para un equipo con un rendimiento bien estable en una liga llena de altibajos este año por parte de los equipos tradicionales.

Hay que felicitar a un Leicester que no desfalleció nunca en los finales de calendario, más exigente que el de sus rivales directos por el trono, y contrario a lo que se esperaba, lograron resolver en la primera de las últimas tres complicadas fechas que quedaban por delante, esas que los Hotspurs esperaban para aprovechar y escalar a la cima.


Por increíble que parezca, y poniendo de lado la inestabilidad de Tottenham de cara a los últimos compromisos (bien caro costó el empate ante el West Bromwich), el otro protagonista del este comentario es Chelsea.

Sumido en una campaña deplorable, donde quedaron sin acceso a Europa por primera vez desde la reestructuración de la era Avramovich, los blues volvieron a interponerse en el camino de los lilywhites.

De esta manera, los inquilinos del White Hart Lane vuelven a llorar por la desaparición de una gran oportunidad a manos de Chelsea en esta década, puesto que en 2012, la coronación de los azules de Londres en la final continental en Múnich les imposibilitó acceder a Champions y ahora, con este empate a dos, liquidan la posibilidad de alzar el trofeo que hace 55 años no tienen.

No obstante, lo interesante de la última fecha de Inglaterra para el Leicester será que la jugará en Stamford Bridge, ante Chelsea, el equipo que les ha facilitado el campeonato haciendo el trabajo sucio de atravesársele al contrario en un momento que ya no tenían nada que ganar, excepto disfrutar de la permanencia.

La banda de Guus Hiddink, campeona de 2015, deberá hacerle el “pasillo” al campeón de 2016, que ellos mismos auparon al trono con antelación de dos fechas. Igualmente, todo estará seguramente listo para que Leicester levante la copa de la Barclays Premier League en casa del último campeón, y bajo la mirada atenta y tal vez triste a la vez que resignada de los últimos campeones, de quienes ya algunos aventuran a decir que se les vienen tiempos oscuros encima.

Entonces Leicester se hará campeón formalmente en casa de Chelsea, que estará allí para “entregar el mando” simbólicamente, en una noche mágica inglesa. Ahora solo resta esperar como afrontarán los zorros el reto europeo el año próximo, pues raro sería que sus figuras principales no emigren de club.

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