sábado, 2 de abril de 2016

Obama: el bueno


Foto: NBC News. Montaje: Gilberto González García
Autor: Lázaro Pérez Barcelona
 
No se concibe que la gestión del presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, sea duramente criticada por muchos expertos en diversos lugares del planeta. Eso de que en su país se esté desencadenando una política racial al estilo del apartheid, solo por la represión brutal contra jóvenes afro descendientes, no parece una sólida opinión como para poner en tela de juicio la buena gobernabilidad de Obama.


También está la xenofobia contra los inmigrantes, en su mayoría mexicanos, que según las autoridades estadounidenses reciben un trato justo.

Para otros críticos, el no cumplimiento de la devolución de la base naval de Guantánamo a Cuba es una asignatura pendiente.

No son pocos, a nivel planetario, que repudian las intervenciones estadounidenses en los conflictos de los países árabes (Sira, Libia, Irak, Irán, Egipto) lo cual es sentido por los anti-Obama como práctica de la tradicional política anexionista del estado norteamericano.

Hay otros, y se siguen sumando pueblos, gobiernos, personalidades, intelectuales, académicos y la gente que sufre las consecuencias de los voraces intereses imperiales, que con toda la mala intención del mundo, arremeten contra la administración Obama por crear tensiones en Corea del norte, estimular el derrocamiento del gobierno venezolano, voltear la cara ante el reclamo de los argentinos por el cobro de los fondos buitres, encabezar la ofensiva para aislar a Rusia de la comunidad europea, apoyar incondicionalmente los bombardeos del gobierno sionista contra el pueblo palestino, etc.

De alguna forma los 189 gobiernos que, en la Organización de Naciones Unidas, votan en contra del bloqueo estadounidense impuesto a Cuba no ven como correcta esa política, pero aun así la buena imagen del presidente Obama permanece inalterable.

Realmente, el bloqueo contra Cuba lo heredó la actual administración del anterior gobierno, que a su vez lo heredó del precedente y así sucesivamente hasta recorrer más de 50 años de cambios administrativos. En este punto, al permitir la sanción dictada contra Cuba, solo reafirma su compromiso con el imperio.

Y eso de la subversión interna en los países abiertamente opuestos a la política imperial debe ser considerado como un punto positivo para obtener el premio Nobel de la Paz. Hay que reconocer que la actividad injerencista de la Agencia para el Desarrollo Industrial es un golpe maestro.

En fin, a Obama no solo debe alabarse por la buena práctica de imponer la jerarquía militar estadounidense, consolidar los grandes medios del poder y apoyar a los regímenes antipopulares, sino también por promover la desestabilización de los pueblos: palestino, cubano, argentino, ruso, iraquí, brasilero, sirio, venezolano, egipcio, etc. porque a fin de cuentas Obama es un buen presidente… imperialista.


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