lunes, 18 de abril de 2016

La Eprob sueña en grande



Foto: http://www.eprob.cu/
Autor: Jorge Rodríguez Hernández

En la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería de La Habana (Eprob) “soñamos en grande, para ver poquito a poco el futuro”. Así lo expresó a El Economista de Cuba, el ingeniero Luis Tejera Trujillo, director general entidad, ubicada en el habanero municipio de 10 de Octubre.


Con algo más de cuatro décadas de vida, Tejera Trujillo lleva 18 años en ese centro, perteneciente a la Organización Superior de Dirección Empresarial Diseño e Ingeniería, del Ministerio de la Construcción, y en la misma ha sido, desde proyectista hasta director de proyectos, lo cual le permite asegurar con entusiasmo y optimismo: “Nosotros vendemos sueños e ideas”.

El color verde, símbolo de la esperanza, y el blanco, expresión de pureza y transparencia, están presentes en el logotipo de Eprob, entidad cuya visión está en poseer el liderazgo por la excelencia de los servicios que presta y por el reconocimiento de sus clientes, al igual que en el mercado.

Es una empresa en perfeccionamiento, con un sistema de gestión de la calidad  certificado por la entidad francesa Burean Veritas y la Oficina Nacional de Normalización, así como con estados financieros calificados como razonables y con un control interno evaluado de aceptable, según auditorías realizadas en los años 2014 y 2015.

Si de lauros se trata

A Eprob los lauros de reconocimiento a los resultados de su gestión no le han sido esquivos. Estos suman alrededor de 50, algunos de los cuales engalanan el vestíbulo de la entidad.

En el año 2015 se incrementó su sitial de honor, cuando mereció el Premio Giraldilla a la Calidad de la Gestión Empresarial, otorgado por el Consejo de Administración Provincial de La Habana. En el propio periodo resultó una de las 10 entidades finalistas al premio por la Eficiencia Empresarial que anualmente confiere la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (Anec) de la capital.

Huellas en el tiempo

Fundada el 22 de diciembre de 1976 y a las puertas de su cuadragésimo aniversario, las huellas dejadas por la Eprob a través del tiempo se advierten en diversos parajes de la geografía de la mayor de las Antillas caribeñas.

Hasta el año 90 del pasado siglo, no pocas obras avalan el bien ganado prestigio de esta empresa: la Planta de Níquel de Moa; la Industria de la Goma, en San José de las Lajas; el Combinado del Vidrio de La Lisa y la Papelera de Jatibonico, entre otras.

El llamado Período Especial, obligó a la Eprob a diversificar los servicios y el sector turístico resultó entonces el escenario ideal, para enfrentar la crisis económica e impedir así la descapitalización de la entidad.

Para dar fe de ese cambio de ruta necesario e imprescindible, ahí está la concreción del proyecto de hotel Meliá Cohíba, y los relacionados con la remodelación de sus similares Habana Libre, Capri, Riviera y Sevilla, así como el que posibilitó la ejecución del Memoris Miramar, instalaciones ubicadas en la capital del país.

En el paradisíaco Cayo Coco, en el sur de la provincia avileña, Eprob también dejó pruebas fehacientes de sus buenas prácticas, en centros turísticos como Sol Cuba, NH Cristal La Laguna y el Centro de Talasoterapia.

Las nuevas inversiones cubanas, a partir del programa de desarrollo económico y social, tienen igualmente la impronta de los servicios de diseño e ingeniería de la Eprob. Ejemplo de ello está en el complejo para producir equipos electrónicos, realizado de conjunto con esa industria.

Tampoco se puede relegar a un segundo plano el sello de probada calidad de todo cuanto hace, acuñado en obras relacionadas con los sectores de la salud, educación y la ciencia, entre otros.

En esa extensa hoja de acometer proyectos está el que dará vida al Puerto de Yarayó, en Santiago de Cuba, llamado a ser el segundo en importancia de la Isla, pues recepcionará mercancías destinadas a las provincias orientales.

Una probada gestión económica

Su buen desempeño económico está avalado por los resultados. De ahí que Osvaldo Ignacio Pérez Llagostera, director de Contabilidad y Finanzas en la entidad, suscribiera lo siguiente: “si procedemos a un análisis comparativo horizontal de los indicadores económicos reales 2013-2015, se aprecia que todos los referidos a producción-ventas-ingresos-utilidades se produjeron notables incrementos, en tanto los relacionados con gastos disminuyeron”.

Tal como recomendó el especialista a este reportero, revisé con sumo detenimiento los gráficos ofrecidos por él y pude comprobar que en el citado trienio las curvas son ascendentes en todos los casos.

De lo dicho anteriormente, para muestra basten dos indicadores: en 2013 las ventas superaban los nueve millones de pesos y en el 2015 se situaron por encima de los 15 millones 900 mil; en cuanto a las utilidades, si en el 2013 estaban en algo más de tres millones 200 mil pesos, en el 2015 rebasaron los  seis millones 800 mil.

Realidades y aspiraciones

Si bien las realizaciones son tangibles en la Eprob, como el incremento de la calificación del personal a través de cursos de capacitación y la puesta en práctica de proyectos de desarrollo que han mejorado el funcionamiento y la gestión empresarial, en esa entidad, cuya imagen ha sufrido un cambio radical en los últimos dos años, los citados logros coexisten con las insatisfacciones, algo natural y en cierta medida lógico, en un colectivo que siempre aspira a más, pues allí el futuro es hoy.

De ahí que las aspiraciones más inmediatas se ubiquen en asuntos vitales como la recapitalización del equipamiento, para aumentar la productividad y ubicarse así a un nivel similar de competitividad a las mejores empresas del mundo en este campo.

En una entidad, donde el conocimiento juega un papel fundamental, se requiere mejorar aún más las condiciones de trabajo de sus más de 360 trabajadores, de los cuales más de 300 se desempeñan como técnicos e ingenieros.

Proa hacia el futuro

A tenor con la política económica y social en curso, aprobada en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, la Eprob ha puesto proa hacia el futuro con el decisivo acompañamiento de la sección de base de la Anec, destacada a nivel municipal, provincial y nacional por sus resultados.

La membresía de la Anec lidera los seminarios y talleres, donde se abordan los últimos miércoles y jueves de cada mes los problemas actuales de la economía, las finanzas y la contabilidad. Ello resulta imprescindible, en una entidad que considera “los análisis de la dirección económica como fundamentales para la toma de decisiones en la empresa”.

Las acciones de la organización de los profesionales de las ciencias económicas en Eprob no solo marcan pautas hacia el interior de esa empresa, sino también que sobresalen por su integralidad, pues suelen estar presentes en los diferentes eventos promovidos por la Anec a nivel de municipio y provincia: Fórum de Economía y Evento de la Mujer Economista, entre otros.

Epílogo

Qué bueno resulta ver una entidad cubana, donde se sueñe en grande, al influjo de tiempos precursores, requeridos de transformaciones y cambios cada vez más profundos en todos los órdenes, alejados del consignismo coyuntural de otrora. Solo así la anhelada prosperidad y sostenibilidad pudieran acortarse en tiempo y llegar a través del desarrollo. Entonces el futuro emergerá con mayor celeridad y se hará presente, en aquellas empresas estatales socialistas como Eprob, en la cual “El límite de tu imaginación es el principio de nuestra realidad”. ¡A buena hora!

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