martes, 29 de marzo de 2016

Un discurso pasa, siglos de historia son difíciles de borrar


Foto: Cubadebate

Autora: Elena Iglesias Cuesta

Cuando aún en muchos centros de trabajo, en las calles y en los hogares habaneros, sigue siendo tema la visita de Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, a la Isla y en especial el anunciado discurso a la sociedad civil cubana, no puedo dejar de sumarme a estos acontecimientos, que para muchos también ya constituyen historia.

En su discurso bien hilvanado, donde cada palabra, gesto y también las miradas estuvieron en su lugar preciso como todo un buen comunicador que es el presidente Barack Obama, quedaron muchos cabos sueltos a los cuales no haré referencia en este comentario.

Sin embargo, me gustaría tocar un punto que a más de uno llamó la atención y se trata de su convocatoria abierta e irrespetuosa a olvidar la historia.

Cómo podría entenderse la sostenibilidad de la Revolución y la ineficacia del bloqueo que ocasiona enormes dificultades a la vida cotidiana de los cubanos, si no se parte de la historia.
No podría tampoco entenderse la legitimidad de cada conquista revolucionaria, si no se conoce asimismo la historia entre los dos países.

Según el diccionario, historia, es la narración verdadera de sucesos pasados y memorables, tal vez para el mandatario norteamericano sea fácil olvidar a sus ancestros, su descendencia, su niñez y todo cuanto encierra su pasado, para la mayoría de los cubanos no es así.

Continuaremos dialogando, creando lazos pero con respeto y sin injerencias ni fórmulas prescritas.

Continuaremos transformando nuestra sociedad, pero a nuestra medida y a nuestra manera, y sobretodo ponderando la historia que es ponderar, a nuestros padres, a nuestros abuelos y a nuestros héroes y mártires.

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