sábado, 5 de marzo de 2016

Trabajadores no estatales abren en El Vedado un nuevo espacio comercial (+Fotos)

Áreas comunes del complejo comercial Boulevard de 25. Se encuentran adornadas con esculturas hechas de chapas metálicas soldadas y sometidas a presión de aire para se inflen, obras del artista de la plástica Emilio Fuentes Fonseca. Foto: Gilberto González García.
Autores: Yelemny Estopiñán y Gilberto González

Un nuevo espacio comercial, bautizado como Boulevard 25, quedó inaugurado recientemente en La Habana como parte de a la nueva forma de gestión económica no estatal que los cubanos conocemos como trabajo por cuenta propia, una modalidad que toma fuerza día a día.


Ubicado en la calle 25 entre N y M, en El Vedado, agrupa 13 negocios independientes de diversos giros, entre los que se encuentran varios dedicados a la gastronomía, una tienda de artesanía fina, otra de muebles, un salón de belleza, un establecimiento dedicado a la fotografía e impresión de especies gráficas, un parque inflable, un servicio sanitario público y un gimnasio.

Lo novedoso de este complejo comercial es que se encuentra en el área que otrora ocupaban unos talleres ya en desuso y no como en otros casos en que los locales arrendados a trabajadores por cuenta propia estaban anteriormente ocupados por establecimientos estatales del mismo o parecido giro.

José Antonio Velásquez Gómez, dueño  Kroma, el establecimiento relacionado con la imagen, comentó que cada uno de los locales fue remozado con financiamiento del propio dueño del negocio y que cada uno de ellos es totalmente independiente, aunque se encuentran ubicados en un área común. La mayoría de esos locales, dijo, estaban en muy mal estado de conservación.

No obstante ser individuales, fue constituida una junta directiva de propietarios que no dirige el lugar como un todo, sino que se encarga de las necesarias relaciones con los organismos del Estado, de la limpieza de las áreas comunes y la protección y seguridad.

El sitio tiene posibilidades de aumentar su valor de uso, opina el autor de este reporte, brindando sus áreas abiertas como espacio para diversas actividades, entre las que se puede pensar en fiestas infantiles, tertulias o peñas culturales, lo que serviría también como un medio de atraer potenciales clientes.

Por ahora, operando tanto en pesos convertibles como en los llamados pesos cubanos, y con precios asequibles en todos los negocios, el nuevo espacio comercial brinda posibilidades, tanto a clientes nacionales como extranjeros que visiten la capital cubana, para degustar una variada oferta gastronómica, adquirir un souvenir, embellecerse o ponerse en forma y para los niños, divertirse de lo lindo rebotando en los juguetes inflables.


Cafetería La Nana, el primer establecimiento con el cual entra en contacto el visitante. Oferta jugos, refrescos, café preparado en varias formas, entre otros productos. Foto: Gilberto González García.


Esta tienda ofrece al cliente variadas artesanías de fina confección. Foto: Gilberto González García.


El salón de belleza Eureka, además de arreglos de cabello, brinda servicios de manicura, pedicura y masajes. Foto: Gilberto González García.


Vista del establecimiento Kroma, donde se hacen fotografías, montajes, retoques y se imprimen fotografías, se digitalizan e imprimen documentos, entre otros servicios relacionados con la imagen. Foto: Gilberto González García.


El establecimiento Kasa comercializa muebles manufacturados. Foto: Gilberto González García.

La Fondán confecciona y vende panes y dulces. Foto: Gilberto González García.

Los niños se divierten de lo lindo en los juguetes inflables. Foto: Gilberto González García.


Cafetería Minimax. Se especializa en emparedados con 50 combinaciones basados en el pan tipo braguet, además de pizzas de forma cónica. Foto: Gilberto González García.


La cafetería Panini se especializa en emparedados confeccionados con panes artesanales. Foto: Gilberto González García.

Más opciones gastronómicas se encuentran en el restaurante 25MN y su parrillada. Foto: Gilberto González García.



Como su nombre lo indica, al gimnasio La Gota Gorda se puede ir a sudar a mares, ponerse en forma y bajar esas libritas de más. Foto: Gilberto González García.



En este collage se aprecia el estado en que se encontraban los locales antes de ser rentados a los pequeños comerciantes que ahora los ocupan. Fotos cortesía de José Antonio Velásquez Gómez.

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