jueves, 17 de marzo de 2016

Impacto del nuevo modelo económico cubano en el funcionamiento sindical


Foto: Lázaro Pérez Barcelona

Autor: Lázaro Pérez Barcelona

¿Crece la participación de la dirección sindical en los destinos de la empresa estatal socialista?

La respuesta a esa interrogante la tienen las varias opiniones recogidas al respecto, aportadas por secretarios generales de secciones sindicales, delegados a la asamblea de balance municipal de varios sectores, y de dirigentes y cuadros a los niveles municipal, provincial y nacional.


El hacer y decir, o sea, la acción y el discurso de los representantes de los trabajadores experimenta un cambio de tono y de intensidad, y lo que es más saludable, sobre la base de los intercambios colectivos.

Quienes hayan tenido la ocasión de participar en varios escenarios políticos sindicales de diversos niveles de dirección, deben de  haber notado que la acción y el discurso de los dirigentes sindicales, eslabones básicos en la cadena de mandos de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), se centra más en las realidades económicas, sociales y políticas de los colectivos que en las quejas de lo que no se ha hecho bien o de las necesidades materiales no resueltas de los trabajadores.

Se habla menos de los temas asociados a la vida orgánica de la sección o buró sindical y más de la gestión del funcionario administrativo, del papel que juega la dirección sindical en ese sentido, de la aplicación correcta de las normas jurídicas que amparan el crecimiento salarial por resultados productivos, de las condiciones de vida y sociales y de las soluciones para elevar la eficiencia del plan de la economía y presupuesto del Estado.

En ocasión de la asamblea de balance de la CTC en La Habana, el secretario general de la organización, Ulises Guilarte de Nacimiento, expresó que los problemas de cada colectivo laboral tienen que ser enfocados y asumidos por los dirigentes sindicales del lugar, y solo trasladar el asunto a los organismos superiores cuando las vías y canales usados por los representantes de los trabajadores no sean respetados.

Aclaró también que el oficio de las instancias superiores del movimiento sindical es esencialmente metodológico, para orientar, chequear y asesorar a los dirigentes de base, lo cual no impide la acción directa cuando el asunto no pueda ser resuelto in situ.

En esa asamblea, Luis Romelio Salazar, secretario general del Sindicato Provincial de Transporte y Puerto señaló: “lo primero que quiero expresar es la calidad del informe presentado en esta reunión. Se han señalado brevemente los aciertos del funcionamiento de este organismo en el año precedente, pero se identifican con mucha precisión los temas que quedan pendientes por lograr, lo cual da la medida de lo que debe hacerse en lo adelante o bien para no repetir los mismos errores.

“Considero que si la CTC funciona bien, si se coloca en el centro de los problemas que más interesa a los trabajadores, más allá de las cifras sobre afiliación, asambleas y reuniones del ejecutivo, y se madura en la personalidad del dirigente sindical estaremos entonces enfocados en un funcionamiento realista y a la altura del momento histórico”.

Entretanto, durante la asamblea de balance del Sindicato de Industrias en la capital, Roberto Rodríguez Rodríguez, secretario general de la sección sindical del Taller de Aseguramiento Mecánico de la Empresa Siderúrgica José Martí (Antillana de Acero), dijo que el dirigente sindical tiene que estar aprobado por la masa de trabajadores, por su liderazgo y no por su simpatía  expresada en la atención al afiliado. 

Una de las necesidades para funcionar bien, apuntó, es que el dirigente esté capacitado, listo para asumir los retos actuales del movimiento, cualquier reunión con los trabajadores, la asamblea de representantes, seminarios, y las mismas asambleas de balance, constituyen acciones de capacitación, pues si no se conoce no se puede responder a los intereses y derechos de los trabajadores.

En ese mismo escenario Arturo Rodríguez Font, secretario general del Sindicato Nacional de Industrias, valoró de positivo los temas de debates en los balances municipales en los que había participado, en los cuales se revisó el trabajo realizado en el año anterior para perfeccionar los métodos y estilos de trabajo del sindicato.  

En la sesión de trabajo del balance del Sindicato Agropecuario y Forestal del municipio de Boyeros, que contó con la asistencia de 98 delegados, el secretario general del buró sindical de la Empresa Tropical Habana, José Luis Leyva, refirió que para hablar de funcionamiento sindical tienen que existir acciones concretas de la dirección sindical en la entidad. 

El sindicato tiene que saber y opinar sobre las acciones de la administración en su gestión, no para evaluarla ni criticarla, sino para orientar a la masa de trabajadores y oír su parecer para trasladar las mejores y más capaces sugerencias al consejo de dirección.

Luego de la implantación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución en el 2011, la implementación de la Ley 116: Código de Trabajo (2014) y la aparición de la Resolución 17 en junio del 2014, que determina el incremento salarial por resultados productivos, se comenzó a experimentar un cambio de mentalidad en los trabajadores, dirigentes sindicales y administrativos ante los procesos económicos, políticos y sociales, atemperados a una manera distinta de pensar y actuar.

Es notorio que el dirigente sindical de base poco a poco recupera el papel que le está conferido en los estatutos del movimiento obrero cubano, y por ende, la repercusión funcional en el ámbito laboral. 

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