sábado, 12 de marzo de 2016

Hogares donde se pulen futuros diamantes (+ Fotos)


Roberto Bruce, miembro de la Unión de Periodista de Cuba
en La Habana junto a uno de los niños. Fotos: Gilberto González
Autora: Cáliz Moré Leal

El más reciente hogar para niños sin amparo filial en La Habana abrió sus puertas el 19 de julio 2015 en el número 110 de la carretera de Santamaría del Rosario entre Payaré y José Luis Dardel, en el reparto De Beche, municipio de Guanabacoa.

En la fastuosa residencia habitan hoy 18 menores, 12 hembras y seis varones entre dos y los seis años, que son atendidos por las madres, las tías o las abuelas según la afiliación que los pequeños establezcan con Paulina, la dueña de la cocina, o con Margarita, quien lidera el colectivo de educadoras, auxiliares pedagógicas y el personal de apoyo que permanecen junto a los chicos como lo hace la familia con sus retoños.

Aquí, refiere la master Margarita González Barrios o la “mami” para algunos, “…criamos a los niños en una familia, rodeados de cariño, ternura y triste será el día en que los que tienen seis años abandonen este para llegar a otro hogar  en el que habitan los adolescentes hasta cumplir los 21 años”.

Creados en el año 1984 los hogares sin amparo filial, existen para proporcionarles a los niños, adolescentes y jóvenes condiciones de vida semejantes a las de un hogar cuando estos carecen de amparo familiar, debido a la muerte de sus padres o a la ausencia de otros familiares que puedan asumir de manera voluntaria la responsabilidad de su cuidado.

Llegan también a estos hogares quienes tienen a sus padres cumpliendo sanción en centros penitenciarios, incluso por delitos como los de abandono de los menores bajo su guarda y cuidado, y tampoco el resto de la familia asume su protección.

Y otros como los del hogar de Guanabacoa, cuyas madres han sido declaradas judicialmente incapaces por no tener la capacidad mental suficiente para garantizar el desarrollo y bienestar adecuado de sus descendientes.

El hogar provee a las niñas y los niños de educación, 16 asisten el círculo infantil y dos son atendidos por el Programa Educa a tu Hijo, la alimentación, y la atención médica son responsabilidad estatal. 

En la casa conviven siete pares de hermanos que disponen, como los demás,  de habitaciones decoradas con el propósito de alimentar el amor por la familia. Cuentos, canciones y juegos refuerzan la figura materna y paterna, esta última desconocida por la mayoría de los que habitan allí, por lo que Margarita González, tutora legal de los 18 niños alega: “en no pocas ocasiones sale a flote el consentimiento y el apapache del que son objeto cualquier hijo, nieto o sobrino”. 

Amor infinito es lo que se desprende y anega cualquier sitio de la espaciosa residencia del reparto De Beche, en la Villa de Pepe Antonio, donde hay horario de entrada pero no de salida, pues hasta que el ultimo niño no se acueste a  dormir, o no ingiera toda la comida, o se le detecte algún malestar el personal que los acompaña se mantiene junto a ellos.

El baño.

Por lo que refiere, Margarita anidará la tristeza cuando en el venidero mes de julio se retiren seis niños que culminan la educación preescolar, e iniciarán el tránsito por las diferentes enseñanzas hasta arribar a la mayoría de edad en otros hogares, donde igualmente se pulirán como futuros diamantes. 

Vista panorámica del hogar.


Periodistas de Radio Metropolitana junto
a una pequeña del hogar


El patio de juegos.


La periodista de la Emisora COCO Cáliz Moré junto a Paulina,
la cocinera del hogar.


Guardarropa de los pequeños del hogar.


El comedor de la casa hogar.


Closet donde los infantes guardan sus ropas.


La master Margarita González Barrio.


Muestra de una de las habitaciones de la casa para niños sin amparo
familiar en el municipio de Guanabacoa.

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