lunes, 21 de marzo de 2016

Este béisbol tan nuestro (I)

Cuban Sugar  Kings. Foto: cubahora.cu
Autor: Victor Joaquín Ortega
A propósito del cercano encuentro con un equipo de las Mayores, me han pedido estas líneas. Partiré desde una visión personal lírica, como en mi ponencia Tenemos que dar el escón, leída en el seminario El inning se complica, organizado en 2013 por la Fundación Alejo Carpentier a impulsos de su máxima figura, la Doctora Graziella Pogolotti, ante las heridas que sufre en la Isla nuestro deporte más amado.


De Mi Niñez

He regresado a mi patio de la calle San Rafael/aquel patio donde bateaba jonrones/
y fildeaba a mano limpia/creyéndome Mickey Mantle o Jimmy Piersall/en la magia de 18 peloteros/y dos narradores en un solo ensueño,/mientras mi padre,/sobre la grupa de los pacientes,/ crecía con su clínica hacia El Vedado/ invocando a Nuestra Señora de Los Ángeles./Cuando se desataba de las cifras,/admiraba mis saltos que impedían extrabases,/la furia al conectar las piedras con algún palo,/me acariciaba el cabello,/
me dedicaba un poema:/aún no vestíamos diferentes uniformes/en el torneo de clases.
Estoy en aquel patio/donde soñé habilidades/que nunca llegaron, /descubiertas en atletas/a los que entregué toda la voz. /El crepúsculo encuentra vacío los balcones, /la calle se ha quedado sin gritos:/con paso rápido me alejo de mi niñez. Escrito en 1972 y publicado 36 años después en Aedas en el estadio (Editorial Unicornio).

Y hacia las raíces. Me complace apoyarme en dos grandes conocedores del tema, historiadores y científicos: Martín Augusto Socarrás Matos (Veguitas, Granma, 1939) y Félix Julio Alfonso López (Santa Clara, 1972).

Opina Socarrás Matos en El béisbol en Cuba (1878-1899), en Unicornio, 2010: “Todavía se oye y se escribe que el béisbol `se inventó` en Estados Unidos- y eso continuará siendo así a causa de la fuerza de la costumbre. Mas, desde ya afirmo categóricamente que el béisbol no fue `inventado` en ese país. El juego surgió, apareció, se formó allí, pero un invento siempre tiene detrás un inventor-creador, y no es el caso del béisbol. Este juego evolucionó a partir del palo o bate y la pelota (cuyos usos se remontan, por demás, a tiempos inmemoriales). Así, pues, con la evolución fueron creándose las condiciones que le dieron forma hasta llegar al denominado `béisbol moderno”.

Cita y traduce a John Durant sobre el asunto: "Entonces, ¿quién inventó el juego? Nadie debe ser la respuesta. Simplemente, el juego creció". Socarrás agrega: “En La Habana no se introdujo el béisbol con las reglas concebidas por Cartwright ni por sus seguidores, como Henry Chadwick y otros. A su regreso del sur de los Estados Unidos, en 1864, el pionero Nemesio Guilló Romaguera afirmó que el béisbol jugado por él y otros en el Vedado era conocido con el nombre genérico de town ball, o sea, fongueo…no hay por qué dudar que los cubanos le hubiesen añadido algún detalle específico, aunque desconocido, pues la evolución del juego, no inventado por nadie, admite muchísimas variantes”.

Félix Julio señala en el prólogo a Con las bases llenas. Béisbol, historia y revolución.  (Editorial Científico-Técnica.2008):

“No se conoce con certeza cuándo y dónde se celebró el primer partido de béisbol en Cuba. Pero si sabemos que el primer juego en un campeonato organizado se celebró el 29 de diciembre en los terrenos de Tulipán, en la capital cubana, entre dos equipos llamados Habana y Almendares, con victoria para el primero con estrecho marcador de 21 carreras a 20. El segundo desafío, el 1 de enero de 1879, enfrentó a matanceros y habaneros, y concluyó con empate a 17 carreras. Aquellos pioneros del béisbol cubano eran todos jugadores aficionados, hijos en su mayoría de familias acomodadas o de clase media, y no pocos lucharían con las armas en la mano contra el colonialismo español. Emilio Sabourín, Carlos Maciá, Alfredo Arango, Ricardo Cabaleiro, los hermanos José Dolores y Manuel  Amieva, Juan Manuel Pastoriza, son algunos de aquellos nombres épicos. Ninguno podía imaginar que exactamente ochenta años después del inicio de la pelota organizada en la Isla, en 1959, triunfaría una profunda Revolución popular, entre cuyos desafíos de cambio social estaría transformar las prácticas beisboleras, tal y como se habían conocido hasta ese momento”.

Lo importante es que viniendo de EE.UU.,  de alguna u  otra manera,  la pelota se convierte en alma de nuestro pueblo, pese a no nacer en la Mayor de las Antillas, como no nacieron aquí la caña de azúcar, el café, el idioma Español, la décima, los cueros y las creencias venidas de África, nacionalizados y convertidos en cubanía al realizarlos con creatividad y pasión.

Atacan los enemigos. El  bloqueo lesiona a nuestro béisbol más allá de las dificultades en la adquisición de implementos y el encarecimiento a los que arroja. Los yanquis lo agreden a inicios del triunfo insurreccional: retiro de la franquicia a los Reyes del Azúcar (8-7-1960), prohíben la inclusión de peloteros norteamericanos en el clásico profesional y su actuación en Cuba formando parte de cualquier conjunto (1960), despojan a La Habana de la sede de la Serie del Caribe de la temporada 1960-1961…
   
La provocación y el ataque más sólidos, con el inhumano cerco: los peloteros cubanos son los únicos del mundo que para jugar en las Grandes Ligas tienen que renunciar a su patria. Ahora, cuando hemos alcanzado un enfoque propio de los tiempos, sin renegar de nuestros principios, el sitio sigue dañándonos al imposibilitarnos obtener experiencias, fogueo, y bienestar económico en la mejor pelota del mundo; paliativos son los contratos actuales en la Liga de Japón, ni qué decir de la de Canadá, con menos estímulos deportivos y salariales. La negativa perjudica también al Gran Circo: ha tenido históricamente el mayúsculo suministro foráneo de calidad en el aporte de la Mayor de las Antillas.

En Con las bases llenas…añade el villaclareño: “…a pesar de los éxitos del béisbol cubano y del apoyo brindado por la joven revolución a la pasión nacional, pronto las agresiones estadounidenses se trasladarían al ámbito deportivo. Su objetivo principal era el de despojar a Cuba de sus mejores jugadores, dañar el espectáculo deportivo y eliminar cualquier tipo de intercambio con el béisbol organizado por Estados Unidos”.

Luego de referirse al la privación de la franquicia a los Reyes del Azúcar, plantea: “Esta maniobra ya se venía fraguando desde los meses iniciales de la Revolución, según se desprende de una pregunta hecha por un periodista a Fidel durante su visita a la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas, el 22 de abril de 1959…”

El Comandante en Jefe responde entonces: “…los cubanos no quieren que los Cuban Sugar Kings se vayan de Cuba. Nosotros queremos que se queden en Cuba y lo que es más, queremos hacer un equipo de Grandes Ligas. Le voy a decir algo más. Tenemos interés en los deportes, por el deporte mismo, y porque es una forma de atraer al turismo, ya que tenemos uno de los lugares más maravillosos del mundo y esperamos convertir nuestra maravillosa isla en un paraíso del turismo internacional, y eso será una forma de ayudar a resolver las pequeñas dificultades económicas…”

Agrega: "Esta es una de las razones por las cuales estamos interesados en los Sugar Kings y, además, estamos empeñados en demostrar que contamos con buenos jugadores de pelota. También vamos a incrementar todo tipo de deportes. Quiero que ustedes sepan que en tres meses hemos distribuido más clases de equipos para diferentes deportes, que lo que se había distribuido antes en veinte años de gobierno. Y esperamos tener uno de los mejores equipos de pelota en Cuba".






Continuará...

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