jueves, 31 de marzo de 2016

El fútbol cubano perdió el rumbo

Autor: Osmany Torres

Cuba acaba de sufrir su peor derrota en los más de 100 años de historia en el fútbol. Así de categóricos hay que ser después de la goleada de 3x0 que sufrió la selección nacional ante Guyana en la tercera fecha  del grupo III del Caribe.


Que la absoluta pierda no es noticia y muchos dirán que para el nivel del fútbol cubano eso es normal. Pero perder frente a una nación, que por su condición de no afiliada a la FIFA vino a jugar su primer  partido oficial en un año frente Bermudas el pasado sábado 26, es inconcebible.

Esta inesperada eliminación supera lo ridículo y entra en un escenario donde los calificativos no alcanzan para expresar toda la decepción de aquellos que  sentimos y respetamos la centenaria historia del fútbol cubano.

Quizás, en estos momentos, los más señalados pudieran ser los futbolistas y el nuevo colectivo técnico, pero ellos, más allá de la pobre imagen dejada sobre el campo,  no son los principales responsables de una nefasta política deportiva que eliminó las largas concentraciones, desterró de la Escuela Nacional de Fútbol a experimentados entrenadores y no acaba de dar en la tecla para la inserción de futbolistas cubanos en ligas foráneas.

Lo de este martes no puede ser un fracaso más pues el fútbol cubano tocó fondo con esta eliminación en la Primera fase del Caribe rumbo a la Copa de Oro de 2017.  De campeones de nuestra zona geográfica en 2012 a no estar entre los primeros 18 equipos del Caribe.

En otras palabras, se acabó el fútbol a nivel de selecciones nacionales hasta dentro de dos años y eso es mucho tiempo cuando se habla del deporte más practicado y competitivo en el mundo.

Si el reciente golpe NO es suficiente para cambiar TODO lo que debe ser cambiado, en muy poco tiempo volveremos al mismo punto en que nos encontramos hoy: SIN RUMBO.

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