domingo, 9 de noviembre de 2014

Curiosidades del origen de los topónimos


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Autor: Gilberto González García
 
Los topónimos, o nombres de lugares, tienen casi siempre orígenes relacionados con características naturales del lugar, personas que se asentaron en ese sitio y que, de alguna forma se hicieron muy conocidos; o de hechos acaecidos.


Así por ejemplo, en Cuba abundan los lugares que incluyen la palabra ciego en sus topónimos como Ciegode Ávila, Ciego Abajo, Ciego Alonso y Ciego Montero, por solo citar tres.

En el último caso es difícil pensar que el nombre le vino porque allí viviera un ciego que tuviera como oficio la montería, pues a una persona privada de la vista le sería muy difícil enlazar una res.

Pero en esto viene en nuestra ayuda el estudioso Luis J. Bustamante, cuando en su Enciclopedia Popular Cubana nos explica que en tiempos de la conquista y colonización de Cuba –y quizás suceda así  en algún otro país de Hispanoamérica–, dieron en llamar “ciegos” a los lugares de difícil acceso por estar rodeadas de maniguas infranqueables u otros accidentes geográficos difíciles de sortear.

Lo mismo que sucede al nombrar parajes agrestes, ríos, elevaciones o poblados, ocurre  en el caso de las calles de estos últimos. Muchas veces los nombres de las calles, calzadas y avenidas cambian con el tiempo, cuando algún gobierno decide rendir homenaje a una persona o hecho bautizando una vía con su nombre, pero casi siempre, el pueblo las sigue conociendo por su nombre original.

En La Habana, hay numerosos casos. Por ejemplo la calle Brasil es más conocida con su nombre original, puesto en honor de Félix del Rey, Teniente del Rey de la isla de Cuba en 1781.

Según la enciclopedia colaborativa en línea EcuRed, ese cargo existía desde 1715, con funciones de cabo subalterno, en ausencia del Excelentísimo Gobernador y Capitán General. Otros nombres que tuvo la calle Teniente Rey, que se extiende de este a oeste desde Oficios hasta el Paseo de Martí (Prado), fueron del Barranco y de Santa Teresa, éste último por el Convento de las Carmelitas que se encontraba en Teniente Rey esquina a Compostela.

Y, hablando de Compostela, esta otra calle ubicada en La Habana Vieja, tomó su nombre del obispo Diego Evelino de Compostela, quien en el siglo XVII en esa calle fundó nada menos que dos conventos, dos iglesias y una ermita.

Antes de eso la calle se llamó de San Diego, por la ermita que existía donde luego se construyó el convento de Belén.

Compostela se extiende desde CuartelesDesamparados, que bordea la ensenada de Atarés, en la Bahía de La Habana.

En tanto, esta última vía se nombró así, debido a que corría junto a la parte Sur de la muralla que rodeaba a La Habana y quedaba apartada del centro de la urbe, por lo que quienes por ella transitaban se encontraban “desamparados” ante cualquier fechoría y quizás también ante las inclemencias del tiempo.

De los nombres de calles, lugares, pueblos y ciudades hay mucho que escribir. Esta reseña es solo un botón de muestra para festejar el ya cercano aniversario 495 de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana, que se celebra el 16 de este mes de noviembre.


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