miércoles, 1 de octubre de 2014

La ONU, el bloqueo y el silencio de los corderos

La ONU, el bloqueo y el silencio de los corderos. (Foto: delimaalahabana.wordpress.com)
Autor: Eduardo González GarcíaLos grandes medios internacionales, esos que se autotitulan paladines de la verdad, la objetividad y la inmediatez, que se vanaglorian de tener y difundir todas las informaciones importantes del mundo, han ignorado un hecho que reúne, en grado superlativo, todos los valores reconocidos de la noticia.


Es imperdonable que hayan obviado los pronunciamientos de presidentes, primeros ministros y cancilleres de más de 35 países, de los cinco continentes que, explícita y enfáticamente, expresaron su rechazo al bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense contra Cuba, durante el debate general de Naciones Unidas.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, calificó de “anacronismo de la Guerra Fría” al cerco impuesto por Washington a la isla desde hace más de medio siglo.

Evo Morales, presidente de Bolivia, conceptuó al bloqueo como “el sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado que se ha aplicado a país alguno”, y dijo que se trata de “un acto de genocidio y colonial, al cual debemos poner fin de inmediato”.

El jefe de Estado sudafricano, Jacob Zuma, reclamó “la liberación económica” de la nación antillana.
Mahinda Rajapaksa, mandatario de Sri Lanka, sentenció que el bloqueo carece de ética y es injusto, por su impacto en la población inocente, y se declaró profundamente preocupado por las sanciones, reforzadas en sus componentes de persecución y extraterritorialidad por iniciativas como las leyes Torricelli (1992) y Helms Burton (1996).

El presidente de Chad, Idriss Déby Itno, también reiteró su demanda de levantamiento del bloqueo.
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, subrayó que “las sanciones unilaterales carecen de sentido y resultan contraproducentes. Un ejemplo de esto es el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.”

El ministro de Asuntos Extranjeros y Cooperación de Mozambique, Oldemiro Baloi, defendió el derecho inalienable de los pueblos a elegir su sistema político y económico.

El primer ministro de Tuvalu, Enele Sosene Sopoaga, pidió “un futuro de inclusión, diálogo, solidaridad, cooperación y amistad, en el que no tiene cabida el bloqueo contra Cuba”.

Manuel Vicente, vicepresidente angolano, afirmó que el bloqueo “es una violación de los principios y normas del Derecho Internacional”.

El primer ministro de Guinea-Bissau, Domingos Simões, calificó las sanciones de la Casa Blanca de un serio obstáculo al progreso de Cuba.

Los representantes de Antigua y Barbuda, Argelia, Chad, Dominica, El Salvador, Gabón, Gambia, Ghana, Guyana, Jamaica, Laos, Namibia, Perú, República Popular Democrática de Corea, Sao Tomé y Príncipe, Siria, Tanzania, Trinidad y Tobago, Vietnam y otros también se pronunciaron contra el bloqueo.

Fuera del recinto de la Asamblea General, se escuchó el mismo reclamo. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, durante una conferencia de prensa en el Harvard Club de Nueva York, dijo: “Yo tengo la fe de que Estados Unidos y Cuba pueden llegar a una relación de trabajo que permita a Estados Unidos levantar el embargo, que desde mi punto de vista ha fallado”.

Este verdadero tsunami de informaciones, pletóricas de actualidad, novedad, interés humano, personalidad, trascendencia, consecuencia y otros valores que los teóricos reconocen como razones para publicar noticias, pasó por delante de las redacciones de los grandes medios, en la mayoría de ellos, sin siquiera humedecer cuartillas con una mísera gota de tinta, ni merecer el aporte de un bit al océano de Internet.

Es una imperdonable falta de ética profesional, aunque, en cierto modo, explicable, ya que esos medios pertenecen y sirven, cual corderos, al exiguo grupo que quiere mantener el bloqueo o, por lo menos, no desea molestar a la Casa Blanca ni con el roce de una nota informativa.

Pero, en estos tiempos, no es posible esconder semejante noticia tras el muro de silencio y complicidad de un puñado de trasnacionales mediáticas, pues existen muchas vías alternativas, si bien no tan poderosas por su magnitud, ciertamente efectivas por la masividad y la credibilidad que han venido ganando. Credibilidad que pierden, en la misma medida, los tradicionales emporios de la comunicación.

Por supuesto, el conocimiento mundial de que decenas de líderes de todos los continentes condenen el bloqueo en el debate general de la ONU, no implica que el gobierno de los Estados Unidos vaya a eliminar esa absurda política, aunque sí tendrá consecuencias, pues agrega toneladas de descrédito y rechazo al abultado lastre que ya arrastra la política imperial.

También despertará más conciencias y moverá a mayor solidaridad con Cuba, esa que, junto con la tenaz resistencia, creatividad e inteligencia del pueblo cubano, han permitido a este país resistir la más prolongada y agresiva guerra económica de la historia, y seguir avanzando en la construcción de una sociedad más justa y próspera.

Es, además, el anuncio de otra nueva victoria política que llegará, el próximo 28 de octubre, cuando la comunidad internacional vuelva a votar, prácticamente por unanimidad, a favor de la resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario